En su reposo. 01/06/2022. T17. E16.
“Con ellos a Hemán y a Jedutún con trompetas y címbalos para los que tocaban, y con otros instrumentos de música de Dios; y a los hijos de Jedutún para porteros”.
1 Crónicas 16:42
Música de Dios
Es bien sabido que David era un hombre amante de la música.
Su amor por la música, sus salmos, su arpa, todo nos dice que uno de los gustos de David era expresarse por medio de este arte.
Pero no solo como una expresión emotiva, pasional o carnal, sino como una de las formas ideales de adoración a Dios.
No es de extrañar entonces que al consolidarse como rey, una de sus prioridades fuera el establecimiento de un sistema litúrgico permanente.
Para David era fundamental que Dios recibiera adoración de su pueblo con por lo menos tres características.
Que fuera permanente.
La ministración debía ser constante delante del arca. Todos los días, durante todo el día, la música debía estar presente.
La música es todavía un instrumento que diariamente podemos utilizar para expresar nuestra adoración a Dios.
Sin importar qué hagamos o qué ocurra durante nuestro día, todavía es importante que traigamos adoración al rey de los cielos.
Que fuera de excelencia.
La forma en que David selecciona y organiza a los cantores y músicos denota una característica de la música de Dios. Debe ser excelente.
David se esforzó por hacer las cosas de la mejor manera para presentar adoración al Señor, y ciertamente todavía es necesario que la excelencia sea un sello distintivo de nuestra adoración a Dios.
Que rindiera honor a su nombre.
La música que David utilizó se caracterizó por ser prioritariamente música donde se exaltase el nombre de Dios.
La música de Dios es aquella que pone en primer y exclusivo lugar la declaración de la grandeza de Dios.
Ninguna música, por permanente o excelente que sea será música de Dios si exalta directa o indirectamente a alguien más que no sea Dios.
Si queremos hacer y usar música que califiquemos como música de y para Dios, debemos cuidar, más que el estilo o género musical, la actitud de nuestro corazón, la pureza de nuestra alma y la entronización de Dios en el primer lugar de nuestras vidas.
Que hoy y cada día usemos y hagamos música de Dios que glorifique y exalte su precioso nombre.
Isaí Rodríguez Ruiz