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En su reposo. 18/01/2022. T13. E3.
“Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová”.
‭‭1 Samuel‬ ‭3:21‬

Manifestación divina

El capítulo inicia señalando la poca revelación divina existente en ese tiempo. Y ratifica esta idea con la expresión: “Y Jehová volvió a aparecer en Silo”.

Dios no se manifestaba en Silo que era su casa, y escaseaba su presencia en la nación en general.

Qué triste condición la de aquellas tribus, otrora testigos de las maravillas del cielo, ahora raramente tienen el gozo de escuchar a Dios.

El distanciamiento de la voz de Dios no es otra cosa sino resultado de la vida alejada de la obediencia a su palabra.

Sin embargo, esto no significa que Dios ha abandonado a su pueblo. Esporádicamente la voz de Dios seguía llamando al pueblo a la vida de santidad que él exigía a Israel y esperando que este respondiera con solicitud a su llamado.

Es así como parece en escena Samuel, de buen testimonio, con un crecimiento estable, con un espíritu de servicio notable. Este joven se convierte en la opción que Dios estaba esperando para “volver a aparecer”.

La otra nota atractiva de este pasaje es que la forma en que Dios reinicia sus apariciones en la nación es por medio de su comunicación con un hombre al que da su palabra para que este la transmita al pueblo.

Samuel aprende a escuchar la voz de Dios, a identificarla y a prestar atención a ella, compartiéndola después de manera íntegra y fiel a quienes debía entregarla.

Aunque muchos discuten en estos tiempos la veracidad de las manifestaciones actuales de la presencia de Dios, la clave de tales señales es su congruencia con la Escritura inspirada, pues esta es la manifestación suprema, como lo señala esta expresión: “Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová”.

En otras palabras, la manifestación de Dios es con y por medio de su palabra.

De ahí la importancia de ser lectores asiduos y sensibles de la Biblia, pues esta es el filtro que nos permitirá descubrir todo aquello que no proviene de Dios, pero también nos guiará a una actitud de apertura para seguir experimentando las maravillas y señales que Dios puede y quiere hacer en nuestras vidas.

Entonces, seamos hombres y mujeres con una vida ejemplar y obedientes a la voz de Dios. Aprendamos a distinguir, entre todo lo que se dice, la Poderosa Palabra del Señor y obedezcámosla, compartiéndola fielmente a quienes nos rodean.

Que el Señor se manifieste a sus vidas este día por medio de su Palabra.

Isaí Rodríguez Ruiz