En su reposo. 25/11/2022. T23. E42.
"Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job".
Job 42:8
Mi siervo Job
Tres veces repite Jehová la frase: "mi siervo Job" en este versículo, y una vez anterior en el versículo siete.
Es claro que Dios valora a Job sobre manera, pero,¿no es el mismo hombre a quien tuvo que orientar y corregir en su discurso, mostrándole la superioridad de su sabiduría y poder?
Sí, es la misma persona. Y el reconocimiento que recibe de parte de Dios no ocurre por su actitud auto justificante de los capítulos anteriores, sino por la forma en que reaccionó ante la manifestación de la gloria d Dios y ante su grandeza y majestuosidad.
Job se arrepiente, se humilla, reconoce tu terrible equivocación y no espera de Dios nada más, sino aquello que es la única esperanza del hombre: la misericordia de Dios.
Y cuando eso hacemos, arrojarnos por fe a la dependencia total de su gracia, Dios perdona, Dios limpia, salva, justifica.
Y una vez recibido el don de su perdón, no hay nada más que decir sobre el error.
Ante Dios, Job siguió siendo su siervo, como ante él, cualquiera que se humilla y se arrepiente genuinamente de sus pecados, es perdonado y Dios deja de ver el mal, para ver la justicia de Cristo imputada a nuestro favor.
Así es como Dios nos ve ahora, perdonados, limpios, justos, santos.
Nos ve suyos, sus hijos, sus amados, sus siervos.
Nos ve útiles, instrumentos de su gloria, vasos de honra.
Así es como Dios veía a Job después de todo aquel proceso, y así es como Dios puede y quiere ver a todos aquellos que estén dispuestos a humillarse delante de él.
Seamos sus siervos.
Isaí Rodríguez Ruiz