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En su reposo. 10/11/2022. T23. E29.

"¡Quién me volviese como en los meses pasados, como en los días en que Dios me guardaba".

Job 29:2

Mirando al pasado

¡Los días pasados son los mejores!

No hay generación que no haya pensado eso en algún momento.

Y es que cada vez que miramos al pasado aflora la nostalgia por los años vividos.

Recordamos, nos emocionamos y añoramos aquellos días.

Cuánto más le pasaría esto a Job, si consideramos todo el mal que le había acontecido.

Todo el capítulo está escrito en pasado, y no estaría mal recordar y dsifrutar el recuerdo de los buenos días del ayer, sino fuera por el detalle que le ocurre al patriarca y puede sucedernos a todos.

En su visión del pasado, deja de mirar el presente.

Dice: "como en los días en que Dios me guardaba", y la frase denota cierta queja, como si Dios ya no lo estuviera guardando en el presente. Como si Dios hubiera dejado de estar ahí para él en esos días de angustia.

Se siente abandonado, olvidado, desechado, pero no es así; y de alguna manera Job lo sabe, porque él mismo se expresa en otros momentos con plena confianza en Dios; sin embargo, es su mirada al pasado y el recuerdo de los "días hermosos", lo que le hace imaginarse solo en los días grises.

Suele pasar así, que al recordar el pasado la nostalgia nos hace pensar que el tiempo presente no se puede comparar con aquellos días. y el golpe emocional no se deja esperar.

Sentimos que no estamos como deberíamos estar, o como estábamos antes; peor aún, llegamos a creer que Dios ya no nos escucha, o que ya no está cerca de nosotros, que nos ha olvidado, que no nos cuida, y el corazón se achica, y la fe decrece, y el ánimo desaparece.

Tengamos cuidado con la forma en que miramos el pasado. Que no nos distraiga de la verdad del presente.

Puede que los días no sean los mejores, tal vez no estamos en la mejor condición, pero Dios no ha cambiado. Él sigue sentado en su trono, y su reino sigue dominando el universo entero; lo cual incluye nuestra condición, que no ha olvidado ni ha escapado de sus manos.

Mas bien, nuestro mirar al pasado debe recordarnos que si Dios estuvo con nosotros ayer, lo estará hoy y mañana; que si él nos libró del mal ayer, lo hará de nuevo hoy y mañana; que la victoria que nos entregó en el pasado también estará disponible hoy y mañana.

Que el pasado sirva para recordarnos la fidelidad de Dios y para afirmar la fe ante el provenir.

Isaí Rodríguez Ruiz