En su reposo. 29/04/2022. T16. E13.
“Mas Jehová tuvo misericordia de ellos, y se compadeció de ellos y los miró, a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob; y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de su presencia hasta hoy”.
2 Reyes 13:23
Misericordia
Misericordia es hacer algo bueno a favor de una persona que esa persona no se lo merece. O por el contrario, no aplicar el castigo que aquella persona se ha ganado a pulso.
En este caso, la nación del norte o reino de Israel, hacía tiempo que venía ganándose una retribución de la ira de Dios por causa de sus muchos pecados.
El ministerio profético de Elías y su sucesor, Eliseo, habían impactado tan poderosamente la nación, que habían logrado que la adoración a Baal se detuviera y que Israel volviera su rostro a Jehová.
Pero por desgracia esto no fue permanente ni completo. Los becerros de oro, los montes altos y la imagen de la diosa Asera, fueron testigos del corazón pecaminoso de la nación, y prueba irrefutable del merecido castigo que debía caer sobre ellos.
Sin embargo, Dios tuvo misericordia.
El castigo llegó, pero no al nivel de la destrucción de la que eran dignos, sino solo con la intensidad suficiente para hacerlos volver a él.
El rey de Siria casi los destruyó por completo, pero la misericordia de Dios los guardó y les dio una oportunidad de preservarse sin merecerlo.
¿Por qué es que Dios tiene misericordia?
Según este versículo, por el pacto que había hecho con los patriarcas.
Es decir, que a pesar de la maldad de la actual generación, Dios seguía acordándose y haciendo valer el pacto que entabló con Abraham, Isaac y Jacob.
Algo que está implícito en el pasaje y que motiva igualmente la misericordia divina, es el hecho de que él es por naturaleza misericordioso.
Él no desea el mal del hombre, no se goza en el castigo ni en el dolor humano, y es por eso que extiende su misericordia para dar a cada persona la oportunidad de cambiar, de arrepentirse de su maldad y volverse a él de todo su corazón.
Así, por sus promesas y por su amor al hombre, es que él extiende su misericordia lo más que puede hacerlo.
Y esta última expresión es igualmente válida, porque la misericordia de Dios tiene un límite.
Así nos lo revela desde ya este versículo, cuando señala tajantemente: “hasta hoy”.
Dios no quiso actuar en contra de la nación, como no quiere actuar en contra del hombre hoy.
Dios no quiso destruir a Israel, ni echarlos de su presencia, como no quiere destruir a la humanidad perversa de nuestros días.
Pero hubo un límite para su misericordia en aquel tiempo, y sin duda habrá un límite para la misericordia de Dios hacia el hombre pecador de esta generación.
Hasta el día que se escribió este libro sagrado, la misericordia de Dios seguía vigente sobre la nación de Israel, pero la misma historia bíblica nos demuestra que con el tiempo, llegó el día de la ira de Dios sobre el reino del norte y no hubo quien detuviera la mano de Jehová. No hubo más misericordia.
Agradecidos por su bondad infinita y su misericordia inmerecida, volvamos nuestros corazones a Dios e invitemos a todos a quienes amamos a cobijarse al amparo de sus alas.
Porque llegará el día en que tal misericordia se agotará y dará paso a la justa ira de Dios y su castigo llegará inevitable sobre aquel que haya decidido vivir fuera de la gracia del cielo.
Líbrenos el Señor.
Isaí Rodríguez Ruiz