En su reposo. 28/07/2022. T18. E36.
“Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación”.
2 Crónicas 36:15
Misericordia
Uno de los atributos de Dios más infravalorados es la misericordia.
Los hay quienes la ven como debilidad, y otros que la confunden con oportunidad. Oportunidad de hacer y deshacer.
Pero la misericordia está perfectamente revelada en este pasaje.
La misericordia es el amor de Dios reflejado hacia el pecador.
Es la disposición a encontrar un camino para evitar el juicio. Es la búsqueda del arrepentimiento del pecador antes de mostrar el poder de su ira.
Dios tenía misericordia de Judá, como sigue teniendo misericordia de la humanidad.
Pero su misericordia no es pasiva, nunca lo ha sido. Dios envió en aquel tiempo mensajeros a Sedequías, que le dieran palabra de parte suya para que se volviera a él.
Eso es la misericordia. Cada mensaje, cada exhortación, cada reprensión, no eran otra cosa sino muestras de la misericordia de Dios.
De la misma manera hoy, la misericordia de Dios puede verse en cada oportunidad que otorga al hombre de escuchar, de conocer su Palabra.
La predicación del evangelio en todo el mundo, no es más que la revelación práctica de su misericordia.
Los mensajeros de todos los tiempos son instrumentos de Dios para extender su misericordia y evitar el castigo que el pecado merece.
Pero tal como en esta historia, donde “ya no hubo remedio”, como nos señala el versículo 16, llegará el día en que la misericordia dará paso a la ira de Dios.
Sedequías, el rey de Judá, no lo creyó, como muchos hoy no lo creen y consideran que nunca llegará el juicio a sus vidas.
Sin embargo, ahí está la verdad bíblica, incuestionable e inevitable.
Es tiempo de valorar la misericordia.
Es tiempo de escuchar a los mensajeros de Dios.
Es tiempo de volvernos al Señor de todo corazón.
Sea su misericordia sobre nosotros y nos cobije su amor inconmensurable.
Isaí Rodríguez Ruiz