En su reposo. 15/02/2022. T13. E27.
“Se levantó, pues, David, y con los seiscientos hombres que tenía consigo se pasó a Aquis hijo de Maoc, rey de Gat”.
1 Samuel 27:2
Morando entre enemigos
Meses de constante incertidumbre pueden llevarnos a decisiones desesperadas.
David había pasado demasiado tiempo entre cuevas y desiertos, huyendo de Saúl y luchando para sobrevivir.
Y aunque había demostrado por lo menos dos veces su inocencia, sabía que Saúl nunca le daría la paz que él anhelaba.
Es así como decidí irse a vivir entre sus acérrimos enemigos, los filisteos.
Qué terrible que aquellos que deberían ser bendición para nosotros se conviertan en nuestro mayor azote.
Cuánto dolor produce en el alma saber que estamos mejor entre los enemigos declarados que junto a aquellos que deberían ser nuestro apoyo en medio de las crisis.
Sin embargo, el capítulo que nos ocupa enseña que ni aún con eso David traicionó a su pueblo.
Establecido en Gat, el pensamiento del rey Aquis era que David se volvería enemigo de Israel y así podría valerse de él para dominar a Israel.
Pero David nunca pensó así. Entre filisteos por necesidad, mantuvo su fidelidad a la nación y evitó al máximo de sus fuerzas lastimar a los suyos.
Sin importar que se lo reconocieran o no. Sin importar que lo valoraran o que lo supieran siquiera, cuidó de los suyos de manera incógnita y se guardó de hacer mal a su nación.
David moró en territorio filisteo pero filistea jamás moró en el corazón de David.
Podemos haber sido lastimados por los nuestros, pero no debemos lastimarlos nosotros. Podemos vivir rodeados de enemigos, pero guardar nuestro corazón de su influencia negativa.
Que la gracia de Dios nos ayude a mantener el corazón puro ante las desilusiones que nos causan aquellos cercanos a nosotros, y a permanecer fieles a Dios y a sus principios aún en las peores circunstancias.
Isaí Rodríguez Ruiz