En su reposo. 21/04/2022. T16. E6.
“Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”.
2 Reyes 6:16
Mundo espiritual
Pocas escenas en el Antiguo Testamento son tan claras e impresionantes sobre la vida espiritual que se desarrolla a la par de la material y visible a nuestros ojos naturales.
Eliseo podía ver este mundo espiritual pero su siervo no tenía la más mínima idea de lo que estaba ocurriendo en este plano.
El ejército de Dios estaba ahí, preparado para actuar a favor del profeta de Dios, pero absolutamente nadie era capaz de darse cuenta de ello.
Esta es la primera gran lección que nos deja la historia.
Aceptar que alrededor de nosotros se mueve un mundo espiritual ajeno a nuestros sentidos naturales.
No lo vemos, ni lo oímos, no lo olemos ni lo podemos tocar y mucho menos probar.
Pero está ahí. Existe. Seres espirituales, vida espiritual, y por lo tanto una perspectiva totalmente diferente a la natural que los hijos de Dios deberíamos considerar siempre.
Saber que existe, aun cuando no seamos capaces de verla. Creer en su presencia, incluso sin siquiera tener una experiencia como la del siervo de Eliseo.
Semejante verdad, una vez aceptada, cambia la forma de mirar el mundo y las luchas que enfrentamos en él.
En el caso de Eliseo, la paz que experimentaba ante el asedio del ejército sirio estaba fundada precisamente en su conocimiento del mundo espiritual.
Él sabía que todo estaba bajo control. Que no había nada de qué temer.
Y esta es la segunda gran enseñanza que podemos adquirir del mundo espiritual.
Existe, pero para aquellos bajo la cobertura de Dios, este mundo no es algo que nos preocupe o afane.
Está ahí para nuestra bendición. Todo lo que ocurre en ese plano espiritual converge para bien de los hijos de Dios.
Habrá destellos de este mundo que traspasarán al mundo físico, como el milagro de la ceguera de aquel ejército sirio por la oración de Eliseo, y como los milagros poderosos que Dios aún realiza a favor de sus escogidos.
Pero para nosotros esto es normal, pues entendemos la presencia y actividad del mundo espiritual.
Ahora bien, no es nuestra prioridad identificar y mucho menos reconocer o ensalzar a quienes, como nosotros, sirven a Dios en aquel plano invisible a los ojos humanos.
Son únicamente servidores espirituales de Dios y están ahí para cumplir la voluntad del Todopoderoso.
Coloquemos nuestra vida física bajo la sombra del Altísimo y gocémonos ante el hecho de que su protección espiritual está disponible para nosotros.
Isaí Rodríguez Ruiz