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En su reposo. 13/10/2022. T23. E5.

"Ciertamente yo buscaría a Dios, y encomendaría a él mi causa".

Job 5:8

Opciones

Ante la adversidad hay diferentes formas de reacción.

La más común es la queja, tal y como Job.

Quejarnos de la vida, del nacimiento, del dolor, de la angustia. Quejarnos de todo.

Pero, ¿qué beneficio puede traer esa queja? Ni siquiera la queja por lo bien que le va al malo es realmente útil o benéfica.

Otra opción es quejarnos ante alguien que pensamos que puede hacer algo para ayudarnos.

Sin embargo, ¿quién realmente está en condiciones de auxiliarnos cuando todo está tan mal?

Aquí es donde entra esta pequeña reflexión de Elifaz y su consejo más sabio hasta ahora.

Buscar a Dios

Como una sutil sugerencia, el amigo de Job le plantea, le recuerda, que la prioridad es siempre la búsqueda sincera de DIos.

Ahora bien, buscar a Dios implica la búsqueda de su presencia, de lo que él es, y no solo de lo que él puede hacer por nosotros.

Ahí es donde radica el error de muchos, que lo buscan solo por beneficiarse de él.

Es tiempo de replantearnos la forma en que usamos este concepto, para darle el sentido correcto.

Buscar a Dios, es buscar su rostro, su presencia, su cercanía, su comunión; y no solo su mano, su poder, su favor, su ayuda.

Cuando logremos entender este principio, nuestra relación con Dios se verá enormemente fortalecida y beneficiada

Solo así es como la segunda parte del consejo de Elifaz cobra fuerza: encomendar nuestra causa a él.

Encomendar tiene la idea de entregar, de depositar algo bajo el control de otra persona.

Para lograr eso se necesita un grado de confianza absoluto en las otras manos que tomarán nuestro problema o necesidad.

De ahí la importancia de primero buscar a Dios. Una relación sólida con él acrecentará nuestra fe; y eso, a su vez, nos dará fuerza para confiar de manera absoluta en que él se encargará de nuestras dificultades.

Esta opción es la mejor sin duda.

Quejarnos, culpar a otros, o victimizarnos no es el camino. Busquemos a Dios, hagámoslo de todo corazón, y pongamos nuestras cargas a sus pies. Él sabrá hacerse cargo de nuestro dolor y guiarnos por el camino de paz que promete a los suyos.

Isaí Rodríguez Ruiz