En su reposo. 27/12/2021. T11. E9.
“Así pagó Dios a Abimelec el mal que hizo contra su padre, matando a sus setenta hermanos”.
Jueces 9:56
Pago divino
La prosperidad del malo es uno de los temas más controversiales en el mundo.
¿Por qué le va bien a los que hacen el mal?
La historia de Abimelec está llena de perversidad, traición y muerte; y por un momento parecía ir encaminada al éxito total.
Logró su objetivo, mató a sus hermanos, se volvió rey, y lograba grandes victorias contra sus enemigos, incluso contra quienes le habían ayudado en un principio a lograr sus planes.
Sin embargo, un evento fortuito e inesperado le causó vergüenza y muerte.
Y a pesar de todo, Dios estaba en control de las circunstancias.
Es Dios quien interviene para traer el justo pago de sus malas obras al pueblo de Siquem y a Abimelec.
Provoca la discordia entre ellos, de tal forma que es el mismo Abimelec quien destruye a sus patrocinadores.
Y luego, un mujer desconocida lo hiere de muerte apenas con un pedazo de rueda de molino, pero es Dios quien está ahí haciendo que cada acto pequeño cuente para traer la justicia sobre Abimelec.
Tal historia es apenas un ejemplo, pero suficiente si sabemos aquilatarlo, del destino de los malos y de la soberanía de Dios.
Sin importar cuánto sea el éxito de aquellos hombres y mujeres que con perversidad maquinan y ejecutan planes de maldad, buscando riquezas, fama y poder, el justo pago de Dios llegará a sus vidas de maneras sorprendentes.
No importa si pasan los años y prosperan ante nuestros ojos, aquellos que hacen el mal tarde o temprano se encontrarán con el pago de su maldad directamente de la misma mano de Dios, aunque sea por la “casualidad” de una piedra de un molino.
No habrá paz para los que hacen el mal. Ni en esta tierra ni en la eternidad. El Dios santo y justo les hará llegar las consecuencias de su ambición y sufrirán el oprobio y la vergüenza eterna.
Tal verdad, no es para que temamos la santidad y justicia de Dios, sino para que aquellos que sufren la maldad del perverso aprendan a descansar en el Señor.
No importa cuánto prospere el malo, Dios le dará el pago por sus malas obras.
Que nuestro corazón repose en la confianza de que Dios sigue sentado en su trono, permanece bajo control de todas las cosas y traerá su juicio sobre aquel que obra como Abimelec y los de Siquem.
Sea su nombre glorificado por siempre.
Isaí Rodríguez Ruiz