En su reposo. 01/07/2022. T18. E13.
“Y he aquí Dios está con nosotros por jefe, y sus sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros. Oh hijos de Israel, no peleéis contra Jehová el Dios de vuestros padres, porque no prosperaréis”.
2 Crónicas 13:12
Peleando contra Dios
La desigual batalla entre Israel y Judá solo podía tener un final claro y predecible.
Israel superaba a Judá con el doble de guerreros, pero la ventaja no estaba de su lado, sino del reino del Sur, pues tenían a Dios peleando con ellos.
Y no solo eso, el rey Abías establece un argumentó en contra de Jeroboam y su ejército que bien haríamos en analizar en las batallas que nos toca pelear cada día.
“No peleéis contra Jehová”.
El rey de Judá no tiene dudas. La batalla no es entre dos reinos, ni siquiera es la batalla de un reino dividido.
Aunque Dios había permitido la división del reino, el pecado de Jeroboam fue alejar a la nación de Dios y llevarla hacia los ídolos falsos.
Por lo tanto, la batalla que se avecinada no era solo por la autoridad o el derecho a ser rey, aunque también Abías argumenta que fue Dios quien hizo pacto con la casa de David, sino por la fe en el Dios de sus padres.
El rey de Judá le recuerda a sus ahora enemigos que ellos son quienes se alejaron de Dios y le dieron la espalda, mientras que él y su pueblo se han mantenido fieles a Jehová y por tanto esta pelea no les ofrece ninguna posibilidad de victoria.
La arenga no es para evitar la batalla por miedo al doble de soldados que tenían los de Israel, es una invitación a no pelear contra Dios, algo que empezaron a hacer desde que le dieron la espalda y que ahora solo garantiza para ellos muerte y destrucción.
¿Cuántas veces hemos peleado contra Dios sin siquiera darnos cuenta?
Le damos la espalda con nuestras palabras y acciones y luego afrontamos la vida sin su presencia y respaldo.
Nos rebelamos contra su voluntad, deseando hacer solo aquello que satisfaga nuestros deseos y pasiones, pero luego nos quejamos de que Dios nos ha abandonado.
Hoy es una gran oportunidad para analizar nuestro corazón y descubrir si en alguna medida hemos estado peleando en contra de la voluntad de Dios.
De ser así, esta es nuestra oportunidad para volvernos a él y disponernos a obedecer su Palabra en cada una de nuestras acciones.
Hacerlo así, evitará que nos encontremos luchando contra Dios; pero además, hará que en cualquier batalla que enfrentemos en la vida, el Señor esté de nuestro lado para pelear por nosotros.
No hay mayor garantía de victoria que esto.
Isaí Rodríguez Ruiz