En su reposo. 02/02/2022. T13. E16.
“Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él”.
1 Samuel 16:18
Perfil
La búsqueda de una persona para cumplir una labor específica requiere que se tengan claros los requisitos que deba poseer dicha persona.
En el caso que nos ocupa buscaban alguien que pudiera tocar el arpa en el palacio del rey. Pero no era solamente una cuestión de entretenimiento, sino una especie de terapia espiritual.
Por lo tanto, no era suficiente saber tocar el instrumento musical, sino poseer características morales y espirituales que lo calificaran para tan riesgosa labor.
Es así como aparece en escena el recientemente ungido David. La forma en que es descrito lo califica para el puesto vacante.
Y eso, no por la descripción física que se añade de él, sino por la forma en que se habla de su carácter que sin duda le ayudaría mucho a la hora de enfrentar el momento de la llegada de aquel espíritu malo que atormentaba a Saúl.
Pero como si esto fuera poco, la última nota añade el más grande valor a su perfil: “y Jehová está con él”.
La mejor calificación que una persona puede recibir es la presencia de Dios en su vida.
Esto es verdad para labores simples o naturales, las de la vida cotidiana, cuánto y más para aquellas cuya influencia trasciende el plano natural y temporal.
No hay actividad que realicemos que no sea impactada de manera positiva por la presencia de Dios en nuestra vida; y por efecto lógico, la vida de aquellos que nos rodean.
Por supuesto que será importante que sepamos hacer el trabajo que se espera de nosotros.
Tocar el arpa era el primer requisito y David lo cumplía con excelencia.
Es igualmente valioso el poseer un temperamento adecuado para el servicio que hemos de prestar, por lo que será sin duda necesario el esfuerzo para desarrollar un carácter digno de un hijo de Dios.
Pero la razón por la que David es seleccionado no es solamente su habilidad musical, sino la forma en que sus habilidades son complementadas por un temperamento adecuado, y sobre todo, por la presencia de Dios en su vida.
Luego entonces, la excelencia en nuestro trabajo debe ser una prioridad, pero sin un carácter adecuado y sin la presencia de Dios respaldándonos, nuestro perfil estaría incompleto.
Si hemos de servir con eficacia, si vamos a impactar al mundo con el mensaje del evangelio, que sea capacitándonos para servir mejor, desarrollando el carácter que Dios espera de nosotros, y dependiendo de su presencia para lograr todo esto.
Que la mejor descripción que hagan de nosotros incluya esta frase: Dios está con él.
Isaí Rodríguez Ruiz