Listen

Description

En su reposo. 20/04/2022. T16. E5.
“Él entonces le dijo: ¿No estaba también allí mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibirte? ¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas?”.
‭‭2 Reyes‬ ‭5:26‬

Preguntas retóricas

Las preguntas retóricas se distinguen por tener implícita, y casi siempre de manera irónica, la respuesta sobre lo que está preguntándose.

En este caso, dos preguntas retóricas hace el profeta a su siervo Giezi.

La primera sobre el conocimiento que Eliseo tenía de las acciones de su criado.

Cuando Eliseo le preguntó de dónde venía, Giezi mintió diciendo que no había salido. Es por eso que el profeta lanza esta pregunta.

En ella podemos observar cómo Dios le había revelado hasta los detalles de lo que había hecho su siervo; pues incluso sabía que Naamán había descendido de su carro para recibirle cuando corrió para alcanzarlo.

Eliseo sabía todo y le dio una oportunidad a su siervo, pero este mintió para esconder sus acciones. Doble error, doble pecado.

Dios lo sabe todo y espera que nosotros reconozcamos nuestras fallas delante de él. No hacerlo solo traerá terribles consecuencias a nuestra vida.

La segunda pregunta es todavía más complicada. No por la retórica presente en ella, pues es claro que Eliseo usa este estilo en su pregunta para señalar que no era el tiempo para recibir presentes de ningún tipo.

¿Es tiempo ahora? Parece decir a Giezi: ¡Ahora no es el tiempo para hacer eso!

Pero la pregunta que surge es: ¿por qué no? Presentes como los que traía Naamán eran una costumbre natural y un medio comúnmente aceptado para el sostenimiento de un profeta.

No parece haber motivo para rechazar semejantes obsequios, sobre todo porque son motivados por un corazón agradecido por el poderoso milagro hecho por el Dios de Israel.

Sin embargo Eliseo rechazó tajantemente los obsequios y recriminó fuertemente a su criado por sus acciones. No solo por la mentira con que engañó a Naamán, y por haber intentado ocultar sus acciones al profeta, sino por el simple hecho de haber tomado algo que no era el tiempo para hacerlo.

La pregunta de Eliseo, por cierto, infiere también que en otro momento, bajo otras circunstancias, sí hubiera tomado los presentes que el general sirio le ofrecía.

Pero esto solo hace que surja más incertidumbre sobre por qué no aceptó el obsequio.

¿Por qué no era tiempo de aceptar estos presentes?

Eliseo no se lo explica a Giezi, no tiene la obligación de hacerlo. Giezi es un criado, no tiene autoridad ni derecho para recibir explicaciones. Él debió limitarse a oír y obedecer.

El castigo recibido fue duro pero apenas un ejemplo de lo que puede pasar cuando creemos que Dios se equivoca y procedemos a hacer algo que él ha mandado no hacer.

La respuesta no aparece en este capítulo, sino en los subsiguientes, donde una guerra se desata entre Israel y el rey de Siria, el amo de Naamán.

Dios sabía lo que vendría en el futuro y sabía que debido a ello, el momento con Naamán no era adecuado para recibir los presentes.

Dios lo sabía, se lo reveló a Eliseo y este obedeció al no aceptar los obsequios. El papel de Giezi era obedecer y seguir la senda de su maestro, pero al no hacerlo cargo sobre sí y su descendencia el pecado de no entender los tiempos de Dios.

Dios no siempre nos explica los eventos por venir, pero nos da órdenes sobre ellos. Nuestro papel no es otro sino seguir fielmente las instrucciones del Señor aún cuando no entendamos sus motivos.

A su tiempo se revelará todo y entenderemos que sus planes y propósitos son perfectos.

El Señor nos ayude a entender, pero sobre todo a obedecer sus tiempos.

Isaí Rodríguez Ruiz