En su reposo. 26/02/2022. T14. E6.
“Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa”.
2 Samuel 6:11
Presencia divina
El arca representa la presencia de Dios. Y la sola presencia del arca en algún lugar podía ser motivo de bendición para quienes estuvieran cerca de ella.
Pero igualmente, la presencia del arca podía significar la ira de Dios, sobre todo para aquellos que se condujeran indebidamente delante de ella.
Pasado el trago amargo de la muerte de Uza, hijo de Abinadab, en cuya casa había estado el arca, David descubrió que el nuevo lugar donde la dejó estaba siendo prosperado.
Tres meses parece poco tiempo, pero fue suficiente para que todo mundo pudiera darse cuenta del antes y después de la presencia del arca en casa de Obed-edom.
El Rey David tomó esta noticia como una señal. Una señal de la buena voluntad de Dios a pesar del juicio emitido con la trágica caída de Uza.
Es así como podemos descubrir este principio en la Biblia una vez más.
Dios es amor, pero también es juicio. Dios es capaz de encenderse en ira por causa de su santidad, pero también de prosperar notoriamente a quienes así lo desea.
Su presencia, como la del arca, puede ser motivo de preocupación o de gozo.
Puede traer castigo o bendición. Puede provocarnos dolor o alegría.
Saber que Dios está ahí, que ve todo lo que hacemos, que oye todo lo que decimos, debe llevarnos a algunas preguntas:
¿Qué sentimos de saber que él está ahí?
¿Nos preocupa o nos llena de gozo?
¿Se nota la presencia de Dios en nuestras vidas?, ¿en nuestros hogares?
David se entristeció y tuvo temor del arca por causa de la muerte de Uza, pero se gozó enormemente con la prosperidad de Obed-edom.
¿Tememos o nos gozamos por la presencia de Dios?
Que hoy y siempre, la presencia de Dios sea motivo de gozo, esperanza y bendición para todos aquellos que con fe y obediencia buscamos cobijarnos al amparo de sus alas.
Isaí Rodríguez Ruiz