En su reposo. 15/06/2022. T17. E28.
“Dijo además David a Salomón su hijo: Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová.”
1 Crónicas 28:20 RVR1960
Presencia y propósito
A todos nos agrada la idea de que Dios esté con nosotros.
La promesa de su presencia es consoladora e inspiradora.
Su presencia trae paz, seguridad, confianza.
Su presencia quita la incertidumbre, y garantiza la victoria contra todo aquello que quiera hacernos daño.
¡Qué maravillosa promesa es su presencia!
Pero un error muy común a la hora de leer la Biblia, es hacerlo sin tomar en cuenta las circunstancias en las que se dan los acontecimientos o las palabras que se expresan en las Sagradas Escrituras.
En este caso, considerar la promesa de la presencia de Dios fuera del contexto de su propósito, es una falla en la interpretación de la Biblia que nos llevará por caminos equivocados a la hora de aplicar el mensaje de la palabra de Dios.
David le asegura a su hijo Salomón que Dios ha de estar con él. No lo dejará, ni lo desamparará. Y claro que todos nos emocionaríamos ante semejantes palabras.
Sin embargo, esta promesa tiene un propósito, que Salomón se esfuerce para construir el templo a Dios.
Esto significa que la presencia de Dios tiene un propósito, que es ayudarnos a cumplir su voluntad en nuestras vidas.
La presencia de Dios no es para hacer lo que nosotros queramos, ni para vivir según nuestros antojos; es para hacer lo que él desea que hagamos y para vivir como él desea que vivamos.
Muchos apelan a la promesa de Dios de estar con nosotros, de darnos su presencia y todos los beneficios que esta conlleva, pero no quieren cumplir los propósitos de Dios, no quieren someterse a su autoridad.
Quieren la presencia de Dios pero quieren vivir según los designios de su corazón.
Dios no promete su presencia bajo esas condiciones; por el contrario, él se aleja de aquellos que andan en los deseos de su corazón.
Esta es una excelente oportunidad para reflexionar si nuestras vidas están bajo la voluntad de Dios. Si es así, podemos confiar que la promesa de su presencia será una realidad en nuestras vidas y nos dará la fuerza necesaria para cumplir su propósito.
Pero de no ser así, aprovechemos este momento para renovar nuestro compromiso de buscar y de hacer su voluntad.
Solo así aprenderemos a hacer de su presencia lo más importante en nuestras vidas, a amarla, desearla y depender de ella en todo lo emprendamos.
Que su presencia nos acompañe este día para vivir cumpliendo sus propósitos.
Isaí Rodríguez Ruiz