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En su reposo. 16/07/2022. T18. E26.

“Y se pusieron contra el rey Uzías, y le dijeron: No te corresponde a ti, oh Uzías, el quemar incienso a Jehová, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo. Sal del santuario, porque has prevaricado, y no te será para gloria delante de Jehová Dios.”

‭‭2 Crónicas‬ ‭26:18‬

Prevaricación

Cuando una autoridad sabe que algo está mal y aún así decide hacerlo, esa es la idea básica de prevaricación.

Uzías era la máxima autoridad del país, no había nadie por encima de él. Pero incluso el rey tenía que someterse a la autoridad de Dios.

Ser autoridad no implica estar por encima de la ley; sino todo lo contrario, significa ser el primer ejemplo en guardarla.

Uzías fue un gran rey. Vivió honrando a Dios la mayor parte de su reinado, y los buenos resultados no faltaron.

Prosperó, se expandió, fortaleció la nación, mejoró la economía del pueblo, aumentó su influencia en el mundo de entonces.

Queda claro que todo esto sucedió porque fue fiel a Dios, pero Uzías pareció olvidarlo, por otro lado, el éxito se le subió a la cabeza y pensó que podía hacer lo que quisiera en su calidad de rey.

Puede parecer algo insignficante a la vista del simple, pero quemar el incienso dentro del templo, era algo que Dios había reservado unicamente para ciertas personas, y el rey de Judá no estaba en ese grupo de escogidos.

Al hacerlo, el rey prevaricó, pues como autoridad que era, y sabiendo que no le estaba permitido, él debió ser ejemplo en respetar la ley de Dios.

Las consecuencias no se hicieron esperar, Dios castigó a Uzías por romper premeditamente su mandamiento. Viviría el resto de sus días en aislamiento, en vergüenza, en deshonra.

Sea cual sea la autoridad que Dios ha puesto en nuestras manos, es nuestro deber cumplir con las obligaciones que corresponden a la misma.

Sobrepasar nuestra autoridad, abusar de ella, usarla para obtener beneficios personales, o para quebrantar la voluntad de Dios expresada en su Palabra, es prevaricación, y Dios no dudará en actuar en consecuencia.

Por otro lado, confrontar a quien así hace, tal como los sacerdotes que "se pusieron contra el rey Uzías", es una muestra de valor, firmeza y respeto por la voluntad de Dios y lo correcto.

Entonces, cuidar el uso y abuso de nuestra autoridad es una responsabildad constante para mantenernos fieles a Dios, pero también el hecho de saber confrontar a quienes actúan así, pues las consecuencias pueden ser terribles al seguir ese camino.

El Señor nos ayude a ser fieles a su voluntad y honrar su Palabra con nuestra obediencia.

Isaí Rodríguez Ruiz