En su reposo. 31/03/2023. T24. E108.
“En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos”.
Salmos 108:13
Proezas
¿Quién no quiere hacer proezas?
Suena impresionante. Grandioso. Espectacular. Sublime.
Suena a trascendencia, importancia, a hacer historia. A marcar el mundo, a hacer la diferencia.
Así que sí, todos quisiéramos hacer cosas grandes y maravillosas.
Y ¡claro que es posible!
Las haremos, sin duda. Eso dice el versículo.
Pero ojo, “en Dios”.
No en nuestras fuerzas. No con nuestras capacidades.
Y mucho menos para nuestra vanagloria.
Las proezas sin Dios carecen de sentido y de propósitos eternos.
Pueden ser útiles o pueden ser inservibles.
Pero las que hacemos en Dios, para Dios, por Dios, trascienden lo temporal.
Y todavía más, las haremos quienes confiamos en él. Quienes dependemos de él quienes le hemos hecho nuestro Dios y Señor.
Este tipo de proezas están reservadas solo para aquellos que han sometido su corazón y voluntad a Dios; y por lo tanto hacen solo lo que Dios les ordena.
Cuando Dios les manda a hacer algo no importa si parece imposible, lo hacen porque lo hacen en Dios. Por eso son proezas.
No es hacer cosas por hacerlas. Las proezas no son ideas suyas o deseos de su carne.
Las proezas son resultado de la obediencia a una orden del cielo para avanzar en fe ante un mar tempestuoso, o para entrar al horno de fuego sin temor.
Confiemos en Dios, sujetémonos a su voluntad, oigamos su voz y avancemos en la dirección que él nos ordene.
Haremos cosas grandes en él y veremos sus pies hollar aquello que quiera impedirnos cumplir la voluntad de nuestro Señor.
Isaí Rodríguez Ruiz