En su reposo. 27/06/2022. T18. E9.
“Y excedió el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría”.
2 Crónicas 9:22
Promesa cumplida
Cuando Salomón iniciaba su reinado Dios le dijo que pidiera lo que quisiera. En aquel momento el hijo de David pidió sabiduría para reinar sobre la nación y Dios le hizo la promesa de darle sabiduría pero también riquezas y gloria.
Los años pasaron, Salomón se ocupó en cumplir su deber como rey, y en hacer aquello que su padre le pidió.
Puso todo su esfuerzo y capacidad para alcanzar las metas que se trazó y trabajó arduamente en hacer que las cosas funcionaran bien en su reino.
Sobre todo, se mantuvo permanentemente buscando la dirección de Dios y dependiendo de su voluntad.
Y así, sin estar demasiado ocupando en su mente con aquella promesa hecha por Dios, cuando menos se dio cuenta, cuando menos lo esperaba o pensaba en ello, la promesa se cumplió.
La llegada de la reina de Sabá sirvió como contexto para mostrarle a Salomón que su fama se había extendido por todo el mundo conocido, y que aquella palabra que recibió al pie del altar en Gabaón, ahora era toda una realidad.
Sin entrar en detalles del tema, la Escritura nos muestra en el versículo de este día, que Salomón “excedió a todos los reyes”.
Así, simple, sin grandilocuentes explicaciones, la Biblia nos muestra en este pasaje la promesa cumplida.
La palabra de Dios está ahí para nosotros, llena de grandes y fieles promesas de Dios para los suyos.
Hay certeza y seguridad en aquello que Dios ha declarado en su Palabra que haría por su pueblo y por sus siervos.
Nuestro trabajo no consiste en reclamar, exigir o demandar el cumplimento de tales promesas. Dios lo ha prometido y él lo hará.
El deber de sus hijos es confiar y trabajar con aquello que él ha puesto en nuestras manos.
Sin siquiera pensarlo y de maneras que quizá no podamos entenderlo, sus promesas se irán haciendo realidad en nuestras vidas.
Por supuesto, no todas las promesas de Dios tienen que ver con riquezas y gloria, o con sabiduría superior. Algunas son promesas de vida en medio de la destrucción, otras son promesas de provisión en medio de la escasez.
Pero sin importar qué y cómo lo promete, nuestra esperanza está en el hecho de que tarde o temprano veremos convertidas en realidad todas y cada una de sus palabras.
Con esa confianza, pongamos manos a la obra y vivamos en plena certidumbre de fe.
Él lo dijo y él lo hará.
Isaí Rodríguez Ruiz