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En su reposo. 22/07/2022. T18. E31.

"En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado".

2 Crónicas 31:21

Prosperidad

Todos queremos ser prosperados, y Dios mismo desea la prosperidad de su pueblo.

Pero como muchos otros temas, la prosperidad desde la perspectiva divina es diferente al pensamiento humano.

La idea del hombre está centrada en la prosperidad material y económica. Tener más, poseer más, adquirir más. Ser y tener más que todos a nuestro alrededor. El ser humano nunca está satisfecho con lo que obtiene, siempre quiere más bienes y más riquezas.

Sin embargo, aunque Dios no olvida ni rechaza el bienestar material y económico de los suyos, esto nunca ha sido su prioridad.

Ezequías prosperó, porque Dios lo prosperó según podemos desprender de este versículo, así que bien haríamos en recordar que la prosperidad es algo que viene de Dios, no solo de nosotros mismos.

Es decir, la lista de acciones que ejecutó Ezequías descritas en este pasaje, todas están directamente relacionadas con Dios. Veamos un pequeño resumen de ellas:

Emprendió un servicio a la casa de Dios

Según capítulos anteriores, Ezequías restauró el templo y todas sus actividades, mostrando así un ferviente deseo por servir a Dios al restaurar la relación del pueblo con su Señor.

Hizo todo conforme a la ley y los mandamientos

En este proceso, cumplió cabalmente con todo lo que la ley le ordenaba; lo que significa que se sujetó totalmente a la autoridad de las Escrituras para su labor.

Buscó a Dios

Dar prioridad a Dios es una de los puntos claves en la vida de cualquiera para que Dios nos prospere.

Lo buscó de todo su corazón

El pasaje parece reforzar con esta declaración que la búsqueda de Ezequías no es convenenciera; es decir, no busca a Dios para recibir algo a cambio, o para ser prosperado, busca a Dios porque realmente anhela más de su presencia.

Estos principios son desde ya valores que toda persona debería aplicar a su vida, en primer lugar porque nos permite beneficios espirituales y eternos, pero también porque ofrecen la oportunidad de ser prosperados por Dios.

Y así, cuando esa prosperidad llegue, sin importar si es económica o intangible, habrá plenitud en el corazon de quienes disfrutan de aquello que Dios ha querido otorgarle. Sea la prosperidad del alma o la del cuerpo, si proviene de Dios será plena y completa.

Un detalle más de este pasaje es el uso específico del concepto de prosperidad en el mismo, pues su intención final es demostrar que todo lo que Ezequías realizó tuvo la aprobación divina, logró sus metas, cumplió sus objetivos, conquistó lo que se propuso. Esto también es prosperidad, salir avante en toda empresa que nos propongamos.

Aunque no podemos decir que estas son las claves de la prosperidad, si es posible observar que sin ellas, cualquier prosperidad humana estará incompleta.

Ezequías prosperó porque Dios así lo permitió pero también porque él se dispuso a hacer su parte. En otras palabras, la prosperidad no llega para los que se cruzan de brazos esperando que todo caiga del cielo.

Con todo lo que este pasaje nos ofrece sobre el tema, reflexionemos qué tipo de prosperidad estamos buscando y qué estamos haciendo para alcanzarla.

Quizá sea tiempo de buscar más a Dios y someternos a la autoridad de su Palabra en todo lo que hagamos.

El Señor prospere su Palabra en nuestros corazones.

Isaí Rodríguez Ruiz