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En su reposo. 24/11/2021. T10. E5.
“Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año”.
‭‭Josué‬ ‭5:12‬

Provisión

Cuarenta años en el desierto, jamás le faltó al pueblo de Israel el alimento.

Cada día la provisión divina se hizo presente en las mañanas para que el pueblo tuviera alimento seguro, saludable y suficiente para sus necesidades.

Dios siempre se ha encargado de atender las necesidades de su pueblo.

Este pasaje nos recuerda las dos formas que el Señor ha provisto para ello.

Provisión milagrosa
Es maravilloso saber que cada vez que sea necesario, nuestro Dios ocupa de todas las formas sobrenaturales para alimentarnos.

Sea el maná, sean las codornices, el agua en el desierto, la multiplicación de los panes y peces o la pesca milagrosa, él siempre está listo para proveer a los suyos.

No hay absolutamente ninguna duda de su capacidad y disposición para bendecirnos milagrosamente.

Podemos confiar en que Dios usará aún los medios más extraños e ilógicos para proveernos.

Provisión natural
Pero no siempre es así.

El Señor ha provisto también un medio natural para nuestra subsistencia.

El fruto de la tierra, el resultado de la siembra y la cosecha; en otras palabras, el trabajo.

El trabajo trae satisfacciones, resultados. Y el más importante de ellos es suplir nuestras necesidades con dignidad.

No hay nada mejor que eso. Y es igualmente un regalo de Dios.

El Maná cesó al momento de tener acceso a una provisión natural, y esto es señal de que la prioridad de Dios siempre será que hagamos uso de los recursos que él ya ha provisto para suplir nuestras necesidades.

Que trabajemos esforzadamente, que administremos con sabiduría y que con total satisfacción comamos del pan de nuestro trabajo.

Y que cuando las circunstancias de la vida nos lleven al desierto, y la provisión parezca lejana a los ojos naturales, nuestra confianza esté puesta en el Dios que sabe y puede hacer milagros a favor de su pueblo, supliendo todas nuestras necesidades de maneras inimaginables.

A él la gloria por los siglos de los siglos.

Isaí Rodríguez Ruiz