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En su reposo. 29/01/2022. T13. E13.
“Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas”.
‭‭1 Samuel‬ ‭13:11‬

¿Qué has hecho?

La pregunta de Samuel es retórica. Es posible ver el humo del sacrificio y el olor penetrante de la carne y grasa quemada es imposible de ocultar.

No, Samuel no preguntó esperando la respuesta de Saúl, era demasiado obvio que se había desesperado ante su retraso y tomó decisiones equivocadas.

La pregunta no estaba pensada en aquello que era a todas luces visible; más bien, lo que intentó Samuel es llamar la atención de Saúl hacia aquello que el rey no consideró, y que todavía el hombre sigue equivocándose al respecto.

Consecuencias inesperadas
Jamás pensó que fuera tan grave su acción.

Jamás dimensionó lo terrible de sus actos.

Jamás se imagino que perdería el reino por esta decisión.

Quizá sí se dio cuenta que no era lo correcto hacer el sacrificio sin esperar al profeta. Quizá sí entendía que no estaba bien romper el mandamiento de la ley, pero, ¿qué tan malo puede ser?

Quizá pensó que solo le llamarían la atención, o que quizá Samuel lo entendería y hasta lo felicitaría por mostrar iniciativa.

Hasta hoy, cada decisión que tomamos fuera de la voluntad de Dios puede tener mil razones justificadas ante nosotros, pero traerá consecuencias más allá de lo que siquiera podemos imaginar.

Oportunidades perdidas

Saúl perdió con esta decisión la oportunidad de consolidar su reino.

¿Quién le iba a decir que esto pasaría? ¿Cómo imaginar que su reino estaba en juego solo por no esperar a Samuel y hacer el sacrificio por sí mismo?

Las cosas más importantes de la vida suelen estar relacionadas con las pequeñas decisiones que tomamos cada día. Sobre todo aquellas que consideramos menores o intrascendentes.

Esperar en Dios, no actuar precipitadamente, obedecer su Palabra, son algunas de las lecciones que esta historia nos deja a simple vista, pero la más fuerte e implícita, es recordarnos que lo que está en juego es todo lo que Dios ha prometido darnos, y que puede perderse en un momento de locura.

Su gracia nos ayude a recordarlo.

Isaí Rodríguez Ruiz