En su reposo. 08/01/2022. T11. E20.
“Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y vinieron a la casa de Dios; y lloraron, y se sentaron allí en presencia de Jehová, y ayunaron aquel día hasta la noche; y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová”.
Jueces 20:26
Reacción ante la crisis
La unidad de la nación por causa del oprobio de los de Gabaa, y su amplia ventaja numérica contra la tribu de Benjamín parecía garantizar una victoria aplastante y un castigo seguro contra aquellos perversos hombres.
Incluso, tuvieron la precaución de consultar a Dios en este tema y el Señor les autorizó el proceso a seguir.
Todo parecía estar en orden. Sin embargo, no fue una vez si dos ocasiones las que fueron derrotados por los guerreros benjamitas, que destacaban por su habilidad y destreza en el arte de la guerra.
¿Cómo es posible eso, si su motivo es justo, son mayoría y además tenían la autorización divina?
No parece tener sentido lo que les ocurrió. Cualquier podría sentirse olvidado por Dios o sin ánimos para seguir intentándolo.
Es normal que reaccionemos así ante la adversidad.
Pero la reacción del pueblo de Israel en este capítulo es digna de reconocer e imitar.
No solo las acciones sino la actitud tras esas acciones es lo que destaca de la nación.
Fueron ante Dios.
Lloraron.
Permanecieron ante Dios.
Ayunaron
Ofrecieron holocaustos y ofrendas.
No recriminaron ni se alejaron de Dios. No criticaron los resultados ni se dividieron entre ellos las culpas.
Ante los problemas que enfrentamos, la respuesta que ha de esperarse de un hijo de Dios es acercarse todavía más al Señor.
Reconocer nuestra necesidad y nuestra dependencia de su ayuda.
Justo cuando los problemas parecen infranqueables. Cuando todo está aparentemente perdido, cuando hemos fracasado una y otra vez, es el momento adecuado para ir ante el Señor con todavía mayor entrega y disposición.
La victoria finalmente llegó para Israel y pudieron hacer justicia ante la perversidad cometida.
El Señor traerá el triunfo a nuestras vidas en el tiempo perfecto. Su poder se manifestará y veremos su gloria llevándonos a experimentar el cumplimiento de todas sus promesas.
Que sin importar qué tan derrotados estemos, o que tan fracasados nos sintamos, hoy sea un día para buscar más al Señor.
Él está presto para recibirnos.
Isaí Rodríguez Ruiz