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En su reposo. 22/01/2022. T13. E7.
“Entonces dijeron los hijos de Israel a Samuel: No ceses de clamar por nosotros a Jehová nuestro Dios, para que nos guarde de la mano de los filisteos”.
‭‭1 Samuel‬ ‭7:8‬

Reacción ante la crisis

Más de una vez nos ha pasado algo semejante a la historia de este capítulo en su primera parte.

Samuel llamó al pueblo a la restauración de su relación con Dios y este obedeció el llamado de manera unánime.

El llamado incluyó la renuncia a todo los dioses paganos y un tiempo de reconciliación nacional con Dios en Mizpa, y todo iba viento en popa.

Y justo cuando todo parece estar saliendo bien en su búsqueda de Dios, sus enemigos se unieron para atacarlos.

¿No ocurre así hoy? ¿Que cuando nos disponemos a buscar más de Dios, o cuando nos comprometemos con él para seguirle, los problemas parecen acrecentarse?

Muchos incluso hay llegado a tomar una postura de: “mejor no me consagro mucho porque en cuanto lo haga los problemas y luchas van a venir”.

O criticamos a quienes están acercándose más a Dios con estas palabras de desánimo: “ya verás las pruebas que vendrán a tu vida”.

Y sí, es muy probable que esto ocurra, pero la historia de este capítulo nos muestra cuál debe ser la actitud a tomar bajo tales circunstancias.

¿Que hicieron los israelitas cuando se enteraron que los filisteos venían contra ellos a Mizpa?

Pidieron ayuda
Fueron con Samuel a pedir su respaldo. Muchas veces cometemos el error de aislarnos. Lo recomendable es buscar a nuestros líderes para que estos sigan apoyándonos.

Pidieron que se siguiera buscando a Dios.
Lo mejor que podemos hacer cuando vienen los problemas como resultado de buscar a Dios no es alejarnos de él, ¡es acercarnos todavía más!

“No ceses”, le dijeron a Samuel. No te detengas. Sigue intercediendo, sigue clamando, sigue buscando.

Dijeron “nuestro Dios”, mostrando así su fe. En cuántas ocasiones al ver los problemas nos quejamos y llegamos a renegar de la fe. Pero ellos siguieron llamando a Dios “su” Dios.

No demos la espalda al Señor, no claudiquemos en medio de la adversidad. Afirmemos nuestra fe y compromiso con él para seguir confesándolo como nuestro Dios.

Creyeron que Dios podía librarlos de sus enemigos.
La petición era específica y la fe era firme en que Dios podía hacer lo que estaban pidiendo.

Guárdanos de la mano de nuestros enemigos.

Aún así, el capítulo señala que se alistaron para ir al campo de batalla a pelear, pero iban confiados en Dios.

Atrás de ellos quedaba Samuel en oración y sabían que el Señor iría delante de ellos.

Tal y cual ocurrió y Dios les dio una poderosa victoria sobre los filisteos.

De la misma manera hará el Señor en nuestros días si aprendemos a confiar en él.

Renunciemos a aquello que lo ofende. Reconciliémonos con él. Y confiemos que sin importar qué tan duras sean las luchas que vengan en nuestra contra, el Señor “tronará” contra tales enemigos y nos dará la victoria.

Que así sea y su nombre reciba loores por siempre.

Isaí Rodríguez Ruiz