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En su reposo. 23/08/2022. T20. E12.

"Y sacrificaron aquel día numerosas víctimas, y se regocijaron, porque Dios los había recreado con grande contentamiento; se alegraron también las mujeres y los niños; y el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos"

Nehemías 12:43

Recreo divino

La idea de recreo está culturalmente relacionada al periodo de tiempo de descanso entre las clases en una escuela para niños.

Sin embargo, el concepto es en realidad más amplio y profundo. Tiene que ver con el descanso sí, pero su idea original es el tiempo que se dedica a contemplar aquello que se ha hecho o logrado. Dicha contemplación va acompañada de reflexión, análisis, y satisfacción por lo alcanzado.

En la historia de la dedicación del muro de Jerusalén, cuando el proceso litúrgico había terminado, cuando los sacrificios fueron hechos y llegó el momento del convivio, la fiesta que prosiguió estuvo llena de dicha y felicidad.

El gozo que experimentaban estaba lleno de emociones sublimes.

Cuánto habían sufrido en el exilio, cuánto habían padecido por la burla de sus enemigos, cuánto habían trabajado para construir el muro, cuánto habían tenido que padecer para lograr aquel objetivo.

Mirar atrás y observar todo lo el sinuoso camino que tuvieron que recorrer para llegar a este día de victoria, es sin duda un motivo de regocijo.

Es ahí donde surge la frase: "porque Dios los había recreado".

Todo venía de Dios. Es el Señor quien los ayudó a atravesar todas las viscisitudes, fue su gracia la que los sostuvo, fueron sus promesas las que los alentaron, fue su sabiduría la que los guió.

Pero la idea de esta frase va más allá. Fue Dios quien dio forma a este momento de fiesta.

Toda aquella alegría, aquella sensación de felicidad desbordada, todo el gozo que tenían por el muro levantado, todo venía de parte de Dios.

Él era y es el motivo de toda alegría.

De él provienen nuestras victorias, nuestra paz, nuestro gozo surge de su amor y de su deseo de completar nuestra dicha con su ayuda ante los retos que se nos presentan.

Cuando las luchas se acrecienten, cuando la tormenta arrecie, es tiempo de confiar en el Señor y seguir adelante; pero cuando la victoria llegue, y llegará, cuando la calma nos rodee, y nos rodeará, entonces gocémonos en nuestro Dios y exaltemos su nombre llenos de dicha y alegría.

Desbordemos nuestros corazones, hagamos fiesta y regocijémonos en gran manera, que el albororo de nuestra felicidad sea oído desde lejos, y que el mundo entero sepa que aquella alegría viene de un pueblo que disfruta de la victoria que Dios le ha dado y que canta su grandeza a voz en cuello.

Bendito el Dios que nos recrea en su amor y gracia, cantemos hoy la gloria de su nombre.

Isaí Rodríguez Ruiz