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En su reposo. 04/05/2023. T24. E137.
"Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sion".
Sal. 137:1

Recuerdos

La nostalgia puede hacer que actuemos de formas extrañas.

El autor de este salmo se encuentra en Babilonia.

No está en cadenas ni en una prisión, pero sí fue privado de la libertad de vivir donde él quería vivir.

Lejos de casa, de la amada ciudad de Jerusalén, quemada a fuego hasta sus cimientos, su corazón es preso del dolor, y su alma está encadenada a sus recuerdos.

Así que no canta, no baila, no disfruta, no goza; por el contrario, sufre.

Recuerda y sufre; sus arpas, colgadas sobre los sauces a orillas del río, solo son un recordatorio más de lo que era su vida en Jerusalén.

Todo lo bueno que tenían y que perdieron, que ha quedado lejos, y que ahora solo vive en sus memorias.

"Qué felices éramos y no lo sabíamos", parece decir el salmista.

Y la historia se repite una y otra vez.

Cuando, presos en las consecuencias de nuestras acciones, miramos nuestra realidad y nos invade la nostalgia por los días del ayer.

Y aunque sabemos que somos responsables de nuestra condición, buscamos culpables externos a quienes señalar y castigar por aquello que nosotros hicimos mal.

Pero ni eso nos devuelve la paz y el gozo que teníamos, porque los días pasados ya se fueron y no volverán .

Porque sentarnos a recordar y llorar por el pasado no hará que regresen aquellos momentos hermosos.

Necesitamos volvernos a Dios, recordarlo a él, como el motivo principal de nuestra alegría y plenitud.

Aun frente al río de nuestra tristeza, y ante los sauces que lloran por nosotros, bajemos las arpas, tomemos el corazón y volvamos a Dios.

Su presencia liberará el espíritu, sanará el alma y nos llevará a crear nuevos y maravillosos recuerdos a su lado.

Isaí Rodríguez Ruiz