En su reposo. 15/08/2022. T20. E5.
“Además sacudí mi vestido, y dije: Así sacuda Dios de su casa y de su trabajo a todo hombre que no cumpliere esto, y así sea sacudido y vacío. Y respondió toda la congregación: ¡Amén! y alabaron a Jehová. Y el pueblo hizo conforme a esto”.
Nehemías 5:13
Reprensión
El regreso al orden de la Ley de Moisés no fue un proceso fácil en el tiempo de Nehemías.
Aunque el exilio había logrado quitar la idolatría del corazón del pueblo de Dios, aún tenían viejas costumbres arraigadas en su conducta diaria.
Eso suele suceder también en la vida de la iglesia.
Aunque el encuentro con Jesús como nuestro Salvador logra un cambio trascendente en la vida de cada persona, algunas costumbres son difíciles de erradicar.
En aquel caso, la usura se había vuelto una forma de enriquecimiento vergonzosa.
Mientras que unos, los usureros, se enriquecían a manos llenas, los demás del pueblo sufrían las terribles condiciones de la pobreza, la pérdida del patrimonio familiar y la servidumbre de sus hijos lejos de casa.
Bajo esas condiciones resultaba imposible la idea de salir adelante.
Nehemías enfrenta esta situación y confronta a quienes cometen tal pecado.
Sí, porque es un pecado el enriquecimiento a costa de la pobreza del prójimo, del abuso del necesitado y de la hipocresía de quienes haciendo eso, todavía piensan que agradan a Dios con sus vidas.
El Gobernador de Judea utiliza una figura gráfica para ejemplificar el destino de los tales.
Al sacudir sus vestidos, prefigura la terrible condición de quienes enfrentarán ese mismo destino a manos del Dios justo a quien dicen servir.
¿La gran ventaja? La positiva reacción de quiEnes son reprendidos por su falta.
Prontamente se comprometieron a corregir el camino, a resarcir el daño y honrar a Dios con un trato honorable para sus hermanos judíos.
Al venir a Jesús, es probable que algunas viejas costumbres permanezcan en nosotros; pero al ser confrontados por la verdad del evangelio, redargüidos por el Espíritu Santo y por el poder de la Palabra, los hijos de Dios deben desarrollar sensibilidad espiritual y obediencia a la voluntad de Dios para cumplir con el reto que representa ser hijos del Dios altísimo.
El Señor nos ayude a oír, ser humildes ante su reprensión, y poner manos a la obra para corregir el camino.
Isaí Rodríguez Ruiz