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En su reposo. 06/12/2021. T10. E15.
“Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac, a Sesai, Ahimán y Talmai, hijos de Anac”.
‭‭Josué‬ ‭15:14‬

Resultados

La promesa de Dios estaba ahí, según capítulos anteriores, repetida en este capítulo, pero era necesario hacerla realidad con acciones concretas de parte de Caleb.

Quizá esta se la mayor enseñanza de la Biblia. Dios hace promesas. Promesas impresionantes, maravillosas. Promesas de todo tipo; espirituales, familiares, temporales, eternas. Pero todas ellas requirieron que quienes las recibían, avanzaran en fe para adquirir aquello prometido.

Caleb avanzó hacia su promesa pero tuvo que trabajar para verla convertida en realidad.

Luchó contra los anaceos, los hijos de Anac, los gigantes. No uno ni dos, tres de ellos y sus familias. Poderosos, guerreros, fieros en la lucha, pero Caleb pudo más que ellos.

Los derrotó y tomó posesión de su promesa.

No siempre tendrá que ser una batalla física o espiritual (como muchos equivocadamente imaginan), contra personas o demonios, la mayoría de las veces, la batalla es interna.

La falta de fe, la falta de acción, la falta de disciplina, de compromiso, son muchísimas veces motivo para no alcanzar las promesas divinas.

No veremos resultados si solo esperamos que Dios cumpla sus promesas sin hacer la parte que nos corresponde, cruzados de brazos.

Las promesas divinas están ahí, y su disposición para cumplirlas se mantiene en pie, pues es Dios y es fiel a su palabra.

Como Caleb, hay que ir hacia adelante, hay que enfrentar los enemigos internos o externos que se nos presenten y así tomar posesión de las promesas de Dios.

Es tiempo de creerle a Dios y de avanzar con paso firme en el camino que él nos ha marcado: Fidelidad, santidad, servicio, comunión.

Que este día nos propongamos avanzar en la conquista de las promesas de Dios para nuestra vida y nuestra familia.

Isaí Rodríguez Ruiz