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En su reposo. 22/03/2022. T15. E2.
“Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre”.
‭‭1 Reyes‬ ‭2:2‬

Sé hombre

Aplicado fuera de contexto, este pasaje puede tener una implicación machista, pero la verdad es que el principio que se esconde en esta declaración de David a Salomón es aplicable incluso a la mujer.

No hay en ningún momento un sentido de género en este consejo de un padre para su hijo, sino de gallardía, de principios y valores que necesitaría Salomón para convertirse en la persona que estaba llamado a ser como rey de Israel.

El reto era enorme, y de ese tamaño tenía que ser su esfuerzo.

La expresión “sé hombre”, significa en este contexto fuerza de carácter para hacer lo que se tiene que hacer.

Ahora bien, ¿qué es lo que se tiene que hacer?

La respuesta inmediata pudiera ser: gobernar, pero el contexto nos indica que el esfuerzo no implica solo las energías para gobernar, sino para hacerlo de la forma correcta.

Ahí es donde la hombría que se demanda de Salomón se refiere a la capacidad que debe mostrar para adquirir las herramientas necesarias para gobernar con excelencia.

Y ¿cuáles son esas herramientas?

Guardar las ordenanzas de la ley.

La expresión entonces podría parafrasearse diciendo:

“Pon todas tus fuerzas y aprende a desarrollar el carácter que se necesita para gobernar; y eso lo lograrás si aprendes a seguir la enseñanza de las Sagradas Escrituras”.

Semejante principio, como se dijo, es aplicable no solo para el varón, sino también para la mujer.

Por lo tanto, para enfrentar los retos de la vida, las grandes responsabilidades que son puestas sobre nuestros hombros, tanto el hombre como la mujer requieren entereza, carácter y firmeza; pero todo eso, a su vez, podrán adquirirlo en la medida que sean capaces de hacer de la Biblia su regla de fe y conducta.

Ante la gran responsabilidad que tomaría Salomón, el consejo fue: no te quiebres, mantente firme, no claudiques ni desmayes ante tan grande peso. Busca a Dios, depende de él, déjate guiar por su palabra, obedece sus mandamientos y todo saldrá bien.

Sin duda, este principio puede aplicarse a cualquier persona, en cualquier contexto.

Que nos esforcemos, que afirmemos nuestro carácter en Dios, y que obedientes a su Palabra, encontremos el éxito en la labor que él nos encomiende.

Isaí Rodríguez Ruiz