En su reposo. 23/03/2022. T15. E3.
“Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar”.
1 Reyes 3:28
Sabiduría para juzgar
Si por algo es famoso el rey Salomón, es por su sabiduría.
El capítulo que nos ocupa narra la forma en que adquirió esta gracia, siendo un regalo de Dios a algo que él mismo solicitó.
He aquí algunas características de la sabiduría que podemos desprender de esta historia.
La sabiduría se basa en la humildad.
Nadie que anhele ser sabio albergará soberbia o altivez en su corazón.
Salomón se sentía realmente limitado ante el gran reto de gobernar al pueblo de Dios. Y de esta postura humilde y dependiente de Dios es que reconoce su necesidad de ayuda divina.
La sabiduría es para usos prácticos
La expresión: “sabiduría de Dios para juzgar” es la característica principal de esta clase de sabiduría.
Proviene de Dios. Es su regalo al hombre, pero además es dada con un propósito específico. Tiene que ser aplicada en el uso práctico.
La sabiduría no es algo para presumir o para colgar en la pared. Tiene que se utilizada, practicada.
La sabiduría es para beneficio de los demás.
Salomón la utilizó para aplicar justicia pero no para él mismo, sino para el pueblo.
El beneficio de la sabiduría no puede ser propio, sino de aquellos a quienes servimos o quienes nos rodean.
La sabiduría es proclamada por otros.
Salomón no fue quien se auto proclamó un hombre sabio. Fue el pueblo mismo quien comenzó a reconocer y admirar la sabiduría de su rey.
La sabiduría es algo que otros han de notar y reconocer.
Por lo tanto, aquel que anhele ser sabio ha de tener un corazón humilde que reconoce su necesidad de ayuda.
Ha de aplicar la sabiduría de forma práctica y para beneficio de otros antes que de sí mismo.
Y sobre todo, mantendrá la misma humildad cuando la sabiduría que exponga sea reconocida por aquellos a quienes bendice con su servicio.
Empecemos por ser sabios al reconocer nuestra necesidad de Dios y dispongámonos a honrarle con nuestro servicio desinteresado al mundo que nos rodea.
Isaí Rodríguez Ruiz