En su reposo. 23/01/2023. T24. E50.
"Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo".
Sal. 50:14
Sacrificio válido
Tres grandes verdades pueden encontrarse en este salmo.
La primera es que Dios juzgará al mundo.
El salmo usa la expresión "convocar", para señalar que un día todo hombre se presentará delante de Dios para ser juzgado.
Todos hemos de ser convocados por el Dios de los dioses, el dueño del universo y seremos juzgados ante su trono.
Nadie escapará de esta realidad.
La segunda es que los sacrificios de animales no son suficientes.
Ante esta realidad de juicio la expectativa de ser hallados dignos y justos delante de Dios se vuelve una necesidad apremiante, y surge entonces la pregunta ¿qué tengo que hacer para salir bien librado del juicio de Dios?
Y la respuesta del salmo es que nada que podamos ofrecerle a Dios puede librarnos de su juicio.
Ni siquiera el cumplimiento de los ritos religiosos es suficiente. Ninguna obra humana puede lograr que Dios omita o perdone al hombre en sus pecados.
Pero es el mismo Señor quien ante este panorama desolador, ofrece una esperanza.
La salvación será para aquellos que le alaben de palabra y de acción. Ese es el sacrificio que vale la pena.
Por desgracia la humanidad está dispuesta a ofrecer muchas cosas a Dios para ser justificados, menos lo que Dios más desea: alabarlo y obedecerlo.
Preferimos los sacrificios externos, pero nunca la rendición absoluta del "yo".
Solo que eso es justamente lo que Dios pide. Una adoración que incluya sacrificar el ego, la vanidad, que entregue el trono de nuestro corazón a él y le demos el primer lugar en nuestra vida.
Y luego, que demostremos esto con acciones.
Sacrifica alabanzas, ofrécele adoración absoluta y paga tus votos; en otras palabras, haz lo que has prometido, vive como dijiste que vivirías para él y por él.
Un día todos estaremos ante su trono para ser juzgados, y no serán los sacrificios externos los que contarán, si no la entrega absoluta del corazón, el rendimiento total ante su Hijo Jesucristo, y una vida llena del fruto de las buenas obras que glorifiquen su nombre.
Creamos, alabemos, y vivamos con esta premisa en el corazón.
Isaí Rodríguez Ruiz