En su reposo. 06/10/2022. T22. E27.
"Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud; pues ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá".
Hechos 27:34
Salud integral
Es cierto que al enfrentar las adversidades suele desaparecer el apetito.
La incertidumbre, la angustia, la preocupación hace mella en el corazón y desarrolla un mal sano concepto sobre el cuidado personal que suele traer mayores desgracias que el problema original.
Catorce día habían pasado sin probar alimento a causa de la tormenta que los envolvía. El peligro era real y mortal. ¿Quién tendría ánimo para comer en tales circunstancias?
Consciente de eso, el apóstol Pablo arenga a los navegantes a procurar su salud física probando alimento, pero también su salud espiritual, al asegurarles la relevación recibida del cielo; y más aún, la salud emocional al afirmar sin lugar a dudas, la preservación de la vida de todos los que viajaban en aquel barco.
Sus palabras fortalecieron a todos, y su ejemplo al empezar a comer, ánimo sus espíritus. Todos hicieron lo mismo, y con eso, su semblante, sus fuerzas y su alma recuperaron el aliento para lo que vendría.
Qué importante es seguir este ejemplo.
La salud integral debe ser una prioridad. El cuidado del cuerpo, pero también del alma: el cuidado de la salud espiritual, tanto individual y familiar, como congregacional.
Para lograr la salud integral debemos ser sensibles a la voz de Dios, ser y recibir ejemplos dignos de imitar, y ser congruentes en nuestras palabras y acciones.
Pablo oyó al ángel, nosotros tenemos La Biblia, seamos sensibles a lo que Dios tiene que decirnos por este medio.
Pablo comió delante de todos, seamos ejemplo en el cuidado de nuestros cuerpos y de todo lo que somos.
Al comer, Pablo mostró congruencia con su fe. Pues creía que Dios los salvaría a todos y eso le bastó para actuar en consecuencia.
Es responsabilidad de cada hijo de Dios cuidar la salud de nuestro cuerpo. Procuremos alimentarlo sanamente, proveerle atención, cuidados, protección, fuerza y bienestar, pues así administramos sabiamente lo que nos ha sido entregado.
Pero este mismo principio apliquémoslo a las demás áreas de nuestra vida.
Alimentemos correctamente el alma y el espíritu y proveamos los recursos necesarios para cuidar y fortalecer nuestro ser entero.
Que las adversidades nos encuentren sanos y fuertes en todo sentido, y así alcanzaremos la victoria que está reservada para los que perseveran.
Isaí Rodríguez Ruiz