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En su reposo. 11/01/2023. T24. E40.

"Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido".

Sal. 40:16

Salvación

El salmo 40 es famoso por sus primeros versículos.

La paciencia del salmista en la espera de la salvación de Dios tuvo su recompensa en la formidable manifestación del poder divino al rescatarlo y convertir su terrible condición en una diametralmente opuesta.

Del lodo cenagoso a la seguridad de la peña, no hay punto de comparación.

Eso es lo que sintió David, y es lo que todavía hoy experimenta cada ser humano que recibe la salvación del cielo.

Por lo tanto, la reacción inmediata, segura, inequívoca, es la de una profunda adoración.

No hay primer señal más clara de que una persona ha sido salvada.

No hay fruto más visible del perdón de los pecados.

No más pozos, no más lodo, no más frustración, desesperanza, vacío, soledad.

Ahora hay certeza, seguridad, confianza, esperanza, futuro, propósito.

¿Quién puede pasar del lodo a la peña y no sentir el corazón lleno de dicha por la nueva condición que disfruta?

¿Qué corazón puede permanecer quieto ante semejante obra de transformación?

¿Qué labios permanecerán cerrados frente a semejante muestra de amor y misericordia?

Alabar a Dios, exaltarlo, reconocerlo, enaltecerlo, proclamarlo e inspirar a otros a gozarse y a adorarlo, es el resultado natural de un alma que sabe lo que significa la salvación, el perdón, el rescate.

Reconozcamos que fue él quien nos sacó de aquel estado de miseria y condenación espiritual, adoremos su precioso nombre, confiemos que si lo hizo ayer, seguirá sosteniéndonos hasta la victoria final, y vivamos para llevar el gozo de su salvación a todo el mundo.

Isaí Rodríguez Ruiz