En su reposo. 22/11/2021. T10. E3.
“Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros”.
Josué 3:5
Santificaos
El tiempo había llegado. Los días de la conquista de Canaán estaban a la vista, y era tiempo de alcanzar la victoria largamente esperada.
El día siguiente era el gran día. La mañana esperada, la promesa alcanzada. Pero era necesario santificarse.
Este acto, la santificación tiene varias acepciones en la Biblia y es importante que podamos identificarlas.
La santidad es un estado que Dios provee a los suyos. Pues la nación de Israel era un pueblo santo por el simple hecho de que Dios los había escogido y apartado.
En ese sentido nada puede hacer el hombre para ser santo. La santidad no es un estado al que llegamos con nuestro propio esfuerzo. Es una gracia recibida del cielo.
Pero luego, está el hecho de la conciencia y compromiso que tal estado de santidad debe generar en el corazón de aquellos que reciben este beneficio.
Y entonces viene la necesidad de santificarse.
“Santificaos”, es asumir la responsabilidad de los actos que sí están en nuestras manos para manifestar consagración, obediencia, entrega, sumisión y disposición absoluta para vivir conforme a la voluntad de Dios.
“Santificaos” es poner nuestro esfuerzo personal para quitar todo aquello que daña nuestra relación con Dios, toda impureza, todo pensamiento, palabra y acción que ofende a Dios.
“Santificaos” es también no sólo la eliminación de aquello que interfiera en nuestra comunión con Dios sino la predisposición a acercarnos más a él.
Voluntaria y premeditadamente, la santificación debe ser planeada, deseada, provocada.
En ese sentido, santificarnos hoy, es hacer todo lo necesario para estar en mayor y más profunda comunión con Dios de lo que estábamos ayer.
Más oración, más lectura de su palabra, más comunión con su pueblo, más servicio, más proclamación del evangelio, más amor por el mundo, más intimidad en su presencia.
La santidad no es solo restar lo que nos contamina, es aumentar lo que fortalece la relación con Dios.
Que este día nos santifiquemos para él y por él, y que glorifiquemos su nombre en cada pensamiento, palabra y acción.
Isaí Rodríguez Ruiz