En su reposo. 23/07/2022. T18. E32.
"Después de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib rey de los asirios e invadió a Judá, y acampó contra las ciudades fortificadas, con la intención de conquistarlas".
2 Crónicas 32:1
Senaquerib
Uno de los momentos más inciertos en la vida cristiana, es cuando vienen sobre nosotros las adversidades.
Esto se vuelve todavía más tormentoso cuando las personas sienten que no debería suceder algo así.
Este es el caso del capítulo que nos ocupa, pues la llegada de Senaquerib, el poderoro rey asirio, tiene toda la pinta de ser el peor suceso en la vida de la nación, pero ocurre justo en el mejor momento espiritual de la misma.
Cuando todo va de maravilla, cuando han restaurado el templo, cuando han renovado su relación con Dios, cuando han cumplido con la ley y los mandamientos, cuando han celebrado la pascua llenos de gozo y alegría, justo entonces llega el enemigo para destruirlos.
¿No ha pasado así alguna vez en nuestas vidas? Justo cuando más buscamos a Dios, justo cuando intentamos consagrarnos más a él, justo cuando sentimos que estamos avanzando en nuestra vida espiritual, llegan los problemas y parecen acabar con todo lo bueno que hay en nosotros.
La reacción del rey ante tal adversidad es un ejemplo de cómo debe reaccionar el creyente cuando las dificultades asoman en su vida.
Se apoyó en sus consejeros, preparó la ciudad lo mejor que pudo, preparó todas las armas que le fue posible, arengó al ejército, se hizo acompañar por el profeta Isaías, y se presentó ante Dios en todo el proceso, clamando por su ayuda ante tan terrible condición.
Una lista de actividades que nos dejan claro que no podemos quedarnos lamentando nuestra condición, ni mucho menos quejándonos de la batalla que se nos presenta.
No es tiempo de quejas, es tiempo de acción.
Fortalezcamos nuestra fe, leamos más la Biblia, busquemos el consejo y apoyo de nuestros líderes espirituales, ayunemos, y clamemos día y noche al Señor presentando nuestra lucha ante él.
Dos verdades poderosas surjen de esta historia.
Cuando buscamos a Dios es muy probable que vengan las luchas a nuestra vida, un Senaquerib que intente destruinos, pero la otra verdad es que la batalla que se presente no será contra nosotros, sino contra el Dios en quien hemos puesto nuestra confianza, y sabemos de antemano quién ganará entre tales adversarios.
Así lo experimentó Ezequías y toda la nación cuando el ángel de Dios destruyó al ejército enemigo, y poco tiempo después el mismo Senaquerib cayó muerto en el templo de su falso dios. La ironía de quien se burlaba del Dios de Judá se explica sola.
Ningún Senaquerib podrá vencer a aquel cuya confianza está puesta en el Dios de Israel. Avancemos con firmeza por la vida cristiana, busquemos a Dios, estemos listos para ver llegar a nuestro adversario el diablo, pero también para verlo huir ante nuestro Todopoderoso Jehová de los ejércitos.
Bendito su nombre por los siglos de los siglos.
Isaí Rodríguez Ruiz