En su reposo. 09/06/2022. T17. E23.
“Y para asistir cada mañana todos los días a dar gracias y tributar alabanzas a Jehová, y asimismo por la tarde”.
1 Crónicas 23:30
Servicio y alabanza continua
38 mil levitas había en el tiempo de David.
Sus funciones seguían siendo básicamente las mismas que en el tiempo de Moisés, pues las condiciones no habían cambiado mucho.
Sin embargo, la visión de David le permitió observar que una vez que dejara de usarse el tabernáculo y se construyera el templo, su servicio tendría que cambiar.
Además, su número había aumentado y sus actividades parecían repetitivas, por lo que era necesario hacer un ajuste para que todos pudieran participar en el ministerio.
Es así como David establece un sistema de servicio y alabanza continua donde todos pudieran involucrarse.
No hubo un solo levita que estuviera pasivo, todos de acuerdo a sus familias cumplieron las funciones que les correspondían por el tiempo que les tocaba hacerlo.
Así, la vida de servicio se volvió el sello de la tribu, pero David añadiría un elemento que aumentaría sus responsabilidades y ministeriales.
La alabanza a Dios se volvió clave durante el reinado de David. El mismo rey es quien ordenó el sistema, creó (quizá hasta inventó) instrumentos musicales y, obviamente, compuso una impresionante cantidad de alabanzas a Dios que fueron luego implementadas en el servicio al Señor.
En nuestro tiempo, el término levita ha sido empleado para describir a los músicos de la iglesia; y aunque hay cierto grado de verdad en ello, ser levita era mucho más que eso.
Principalmente, ser levita músico o cantor, era una actividad que debía hacerse de manera continua.
La idea para nuestros días no implica la selección de un grupo específico de personas que cumplan la función de alabar a Dios, sino mostrarnos la trascendencia de la adoración y su constante aplicación en nuestras vidas.
Es decir, adorar a Dios debe ser una de nuestras prioridades, además de hacerlo todo el día y todos los días.
David descubrió el gozo de la alabanza a Dios y fortaleció así la vida espiritual de la nación, desarrollándola, organizándola y promoviéndola en el rito y en la vida diaria del pueblo.
Que nuestra vida, además de ser una vida de servicio, sea también una fuente de adoración a Dios, y que cada día de nuestra vida cantemos la gloria de su precioso nombre.
Isaí Rodríguez Ruiz