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En su reposo . 06/04/2022. T15. E15.
“Sin embargo, los lugares altos no se quitaron. Con todo, el corazón de Asa fue perfecto para con Jehová toda su vida”.
‭‭1 Reyes‬ ‭15:14‬

Sin embargo

La condición espiritual del reino de Judá era cada vez más deficiente.

Desde finales del reinado de Salomón, pasando por su hijo Roboam y por Abiam, todo parecía ir en picada.

Pero la llegada de Asa al trono dio un respiro a la nación y una renovación espiritual.

Hizo todo lo que estuvo en sus manos para cambiar la condición idólatra del pueblo.

“Sin embargo”, esta frase es un duro golpe a las buenas intenciones de Asa y es una vuelta a la realidad para muchas personas que como él, se esfuerzan por lograr cambios positivos y, sin embargo, no logran todo lo que se proponen.

Luchó contra la idolatría, contra el pecado de la homosexualidad; y no lo hizo solo en el reino sino que empezó por su propia casa, poniendo así el máximo ejemplo a la nación de que debían santificarse ante Dios y dejar a los ídolos.

Sin embargo.

No pudo con todo el mal que ya estaba arraigado en el corazón del pueblo.

Los lugares altos donde la gente acostumbraba adorar a los ídolos no pudieron ser quitados del todo.

Esto puede parecer un fracaso y puede hacer pensar que nada de lo que se hace vale la pena.

Pero la expresión del versículo no termina ahí.

Al final, todo el esfuerzo de Asa por santificar a la nación, no era una mera idea religiosa, sino que venía de su profundo deseo de honrar a Dios.

El corazón, el asiento de nuestras emociones y decisiones. Aquello que nos impulsa a ser y a hacer, eso, como en Asa, es lo más importante.

En aquel rey, se halló que aunque no pudo lograr todo lo que él deseaba para honrar a Dios, su corazón se mantuvo íntegro delante del Señor.

Y es exactamente lo mismo que tiene que pasar hoy.

Nuestro mejor esfuerzo, nuestra mayor entrega y pasión por honrar a Dios y por impulsar a otros a buscarlo.

Pero al final, si no logramos todo lo que nos hemos propuesto, si las personas a nuestro alrededor no entienden y no aceptan nuestra convicción. Si no llevamos a todos a un encuentro personal e íntimo con Dios.

Aún así, cuidemos de mantener nuestro corazón intacto, sano, amoroso y dispuesto a agradar a Dios en todos nuestros caminos.

La meta final no es otra sino que nuestro corazón sea perfecto delante de Dios.

Esforcémonos por vivir con esto en mente cada día de nuestra vida.

Isaí Rodríguez Ruiz