En su reposo. 01/11/2022. T23. E21.
"¿Enseñará alguien a Dios sabiduría, juzgando él a los que están elevados?".
Job 21:22
Soberbia
La pregunta de Job es irónica por supuesto. La respuesta está inferida en todo el contexto, así que en realidad el cuestionamiento del patriarca lo que hace es destacar la soberbia de aquellos que se atreven a cuestionar a Dios.
Destaca primero la soberbia de los amigos de Job.
Aquellos que han venido a consolarlo pero no han parado de escarnecerlo. Que confían en sus ideologías, que argumentan desde la comodidad de su contemplación del mal que ha venido sobre Job.
Confiados en sí mismos, y en su sabiduría, debaten seguros de su retórica, y se creen superiores a todo y a todos.
¡Qué terrible compañía son esa clase de amigos!
Job señala igualmente la soberbia de los malos.
Esa soberbia basada en el aparente silencio de Dios que les hace creer que él no intervendrá, que no juzgará, y no les retribuirá el pago por sus impiedades.
Prospera el malo y no hay para él castigo, aún su descendencia encuentra paz, dice Job, y esta aparente calma les hace llenar aun más su corazón de soberbia y presunción, rechazando abiertamente a Dios y su invitación para alejarse de su maldad.
En otras palabras, Job reconoce que no a todos los malos les va mal, y no todos reciben públicamente el castigo por sus pecados.
Pero aunque más de uno pueda no entenderlo, no es razón para cuestionar la sabiduría de Dios; quien, a su tiempo, traerá el fruto de su mal al pecador.
Esta soberbia llegará a su fin, y encontrará respuesta en el Dios que ha de juzgar a todo ser viviente, aunque por lo pronto cause incertidumbre en aquellos que intentan agradar a Dios.
En todo caso, la Escritura nos invita a rechazar toda clase de soberbia. La del sabio en su propia opinión, y la de aquellos que se creen autosuficientes para rechazar a Dios.
Job lo sabe, y es por eso que su reacción ante la soberbia que le rodea es: "El consejo de los impíos lejos esté de mí" (v. 16).
Sabia decisión que haremos bien en imitar, al margen de, por supuesto, alejar nuestro corazón de toda soberbia.
Isaí Rodríguez Ruiz