En su reposo. 01/03/2023. T24. E82.
"Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo".
Sal. 82:6
Sois dioses
La aparente contradicción que genera el versículo uno de este salmo, se aclara con el versículo seis.
Dios parece aceptar la existencia de otros "dioses", pero en realidad la expresión no alude a seres divinos, sino a la posición de autoridad que Dios le ha dado al hombre para juzgar.
En otras palabras, el ser humano es como "dios", pues nos ha sido dada la capacidad de discernir y juzgar en beneficio del necesitado.
Pero es el Señor mismo quien recrimina al hombre su falta de justicia.
Dios ha dado al hombre la capacidad, el raciocinio para poder juzgar entre el bien y el mal, pero el salmo alude al hecho de que los hombres han pervertido la justicia, aceptando al impío, rechazando al necesitado de justicia, y renunciando voluntariamente al honor de juzgar tal como Dios lo hace, para pasar ahora a ser objetos del juicio de Dios.
Sí, el hombre podía juzgar rectamente, pero ha decidido actuar fuera de la ley de Dios, y ahora será juzgado por esta maldad.
Es por eso que la sentencia del versículo siete es: "como hombres moriréis".
Qué tristeza descubrir que el privilegio recibido se ha convertido en nuestro castigo por no saber valorar el obsequio que nos fue otorgado.
No solo en el caso de la capacidad para juzgar, sino en todo lo que Dios ha puesto en las manos del hombre que éste ha contaminado, desvirtuado y derribado, logrando únicamente la justa ira de Dios en nuestra contra.
Al final, cuando la historia de la humanidad termine, no quedará impune ninguno que haya desaprovechado la gracia del cielo y la haya convertido en un medio para abusar del pobre, para olvidar al huérfano, para aprovecharse del débil, para congraciarse con el impío y destruir al afligido.
Pero incluso ante tan terrible perspectiva, es posible reconocer el amor de Dios que en este salmo nos revela el mal de nuestros corazones con la intención de hacernos reaccionar; pero en toda la Biblia nos enseña el camino a seguir para librarnos de este inminente juicio.
Corramos presurosos a la cruz de Cristo, y encontremos en él perdón, gracia y misericordia para escapar del juicio por nuestros maldades.
Bendita la gloria de su precioso nombre.
Isaí Rodríguez Ruiz