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En su reposo. 06/03/2023. T24. E86.

"Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; solo tú eres Dios".

Sal. 86:10

Solo tú

Hay muchas razones por las que podemos clamar a Dios.

Porque lo necesitamos, porque creemos que puede ayudarnos, porque lo hemos agotado todo; pero la razón más importante de todas es simplemente porque solo él es Dios.

El salmo 86 está lleno de referencias al clamor que el hombre puede presentar ante Dios, y de los argumentos para pedirle que intervenga a nuestro favor.

La maldad del adversario,  la urgencia del rescate; incluso, la bondad del que solicita ayuda, pero la razón superior se da cuando reconocemos que no hay otro dios a quien clamar.

Solo tú eres Dios afirma el autor del salmo, y no hay verdad más poderosa que esta.

Puede haber muchas personas a quien recurrir, muchos medios que utilizar, muchos dioses falsos a quienes invocar, pero nadie tiene el poder, la grandeza, ni la misericordia para moverse a nuestro favor, solo él, solo Dios.

Reconocer que no hay ninguna otra divinidad, ningún ser que siquiera se acerque a nuestro Dios en fuerza y autoridad, es el primer paso para poder acercarnos a él en plenitud de fe.

Lo siguiente será una total dependencia, una rendición absoluta del yo, para arrojarnos en sus brazos y confiar que él hará lo necesario para llevar nuestras vidas al cumplimiento de su perfecta voluntad.

Sin embargo, es justo aquí donde las condiciones se vuelven difíciles para algunos. Creer que es el único Dios es una cosa, estar dispuestos a depender de él es muy diferente.

Pero el salmista se arroja en fe a los brazos de este único Dios, su Dios, y confía en su fidelidad, misericordia y poderío; quizá es tiempo de hacer lo mismo ahora.

Si acaso hay alguna duda en el corazón, es el momento oportuno para afirmar con seguridad: solo tú eres Dios; y si ya sabemos que no hay otro Dios, vengamos a él en total entrega y demostremos que confiamos en él.

Isaí Rodríguez Ruiz