En su reposo. 11/02/2023. T24. E67.
"Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben".
Sal. 67:3
Todos los pueblos
Todos deseamos ser bendecidos por Dios.
Que bendiga nuestras vidas, nuestra tierra, todo aquello que amamos.
Pero, ¿qué hay más allá de ser agraciados con el amor de Dios y su cuidado?
¿No es a final de cuentas un deseo egoísta y centrado en nuestra humanidad?
El salmista atisba un propósito superior para las bendiciones que recibimos de Dios.
Al ser bendecidos por Dios, al experimentar todo lo bueno que él puede darnos, existe otro objetivo que la mayoría de las veces olvidamos.
"Para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación" (v. 2).
Esto significa que Dios no solo nos bendice para que estemos bien y lo adoremos, sino para que nuestro bienestar sea una motivación para que el mundo entero conozca a Dios.
El propósito final de Dios es que todos los pueblos lo alaben. Ser bendecidos por él es parte de algo más grande; es una parte de su plan para que el mundo entero lo conozca y pueda adorarlo.
Pero, ¿cómo lo alabarán?, cuando el Señor sea conocido en todo el mundo; cuando puedan recibir el mensaje de salvación.
Y, ¿cómo conocerán a Dios?, ¿cómo recibirán el mensaje de salvación?
Cuando un pueblo que ya conoce a Dios, que ya ha experimentado su salvación y que goza de sus bendiciones, entienda que todo lo que tiene de parte del Señor es para que pueda ir a los demás y compartirles lo que Dios le ha dado.
Este pueblo se gozará en lo recibido, adorará a Dios, pero utilizará todas estas bendiciones para contarle al mundo la grandeza de su buen Dios.
La próxima vez que Dios nos bendiga no olvidemos este motivo y hagamos que las bendiciones recibidas sean un medio para que "todos los pueblos lo alaben".
Isaí Rodríguez Ruiz