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En su reposo. 13/01/2023. T24. 42.

"¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío".

Sal. 42:11

Turbación

Dos veces se repite la frase completa del versículo 11. De esa forma marca las dos partes en las que se divide el salmo.

Al repetirse, también enmarca la importancia de su mensaje, que no es otro más que una arenga a sí mismo que se hace el salmista.

La realidad

Está abatido y turbado. No siempre entendemos por qué pasamos por dificultades, pero David reconoce su turbación, y ese es un gran paso para salir adelante.

La negación no sirve de nada; por el contrario, agrava la condición al no dar la oportunidad de enfrentar aquello que se niega.

La invitación

Espera en Dios.  Ya sé que estoy turbado, ya sé que estoy abatido por mi tristeza, pero, vamos, reacciona. Tal vez no hay mucho que se pueda hacer, tal vez no tienes la fuerza, ni los recursos para superar la crisis, pero hay algo que sí puedes hacer: esperar en Dios

Pareciera que por momentos el salmista ha olvidado quién es su Dios, la adversidad lo ha nublado y le ha hecho dejar de lado la esperanza. Pero se invita a si mismo a reaccionar, a despabilarse y hacer algo para salir de su miseria.

No siempre se trata de hacer grandes cosas, tocar mil puertas, buscar favores. La mayoría de las veces, ante el alma abatida, solo basta traer a la memoria la esperanza.

La razón

Aún he de alabarle. Este es el argumento de David para invitar a su alma a dejar de lado la turbación. Su argumento está lleno de fe. Él cree, aún en medio de su tormenta, que cuando todo esto termine, de la manera que sea, él de todos modos exaltará a Dios.

Vaya demostración y ejemplo de fe digna de imitar.

La verdad

Es mi Dios y mi salvación

Esta fe no se fundamenta en sus emociones, ni en sus buenos deseos, sino en la certeza de una relación profunda e íntima con Dios.

No es solo Dios, no es solo el salvador del mundo, es MI Dios, MI salvación.

Hay comunión, cercanía, intimidad, relación.

Fundados en la verdad de su salvación, fortalecidos en la fe, arraigados en la esperanza, derrotemos la turbación en el poderoso nombre de Jesús.

Isaí Rodríguez Ruiz