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En su reposo. 25/06/2022. T18. E8.
“Y constituyó los turnos de los sacerdotes en sus oficios, conforme a lo ordenado por David su padre, y los levitas en sus cargos, para que alabasen y ministrasen delante de los sacerdotes, cada cosa en su día; asimismo los porteros por su orden a cada puerta; porque así lo había mandado David, varón de Dios”.
‭‭2 Crónicas‬ ‭8:14‬

Varón de Dios

David era un hombre excepcional.

No solo era un consumado guerrero y un excelente músico, sino que se había convertido también en un gobernante y administrador admirable.

Fueron estos dotes administrativos los que le permitieron, entre otras cosas, preparar los planes y recursos que harían falta para la construcción del templo.

Era tan visionario, que no solo tuvo claro que se necesitaría una enorme cantidad de oro, plata, madera y cobre, lo cual acumuló por años, sino que se dio cuenta que el nuevo templo requeriría una renovación litúrgica y administrativa propia de las nuevas instalaciones y del crecimiento de la nación.

Pero el motivo principal por el que sus órdenes fueron seguidas al pie de la letra, no fue su autoridad como rey o lo adecuadas que fueran las ideas que ordenó, sino esa pequeña nota al final de nuestro versículo.

David era ante todo, un varón de Dios; y como tal, lo que distingue a David es su disposición a vivir bajo la autoridad de Dios.

Es común usar la expresión como un superlativo, un término que hace superior a quien lo usa, lo separa de los demás como alguien más consagrado, más santo y especial, pero qué lejos está tal concepto de la idea bíblica.

Ser un varón (o una mujer) de Dios, implica la entrega de nuestras habilidades y capacidades para el beneficio de los propósitos de Dios.

Parece un título atractivo, poderoso, que podría ser ambicionado por muchos, pero ser un varón de Dios, significa priorizar los deseos de Dios por encima de los nuestros; hacer uso de todo lo que somos y lo que tenemos para convertir en realidad aquello que Dios ha puesto en nuestro corazón.

¿Qué uso le damos a nuestro talentos y recursos?

¿Qué lugar ocupa en nuestras vidas la voluntad de Dios?

Como hijos de Dios, debemos conocer la voluntad de Dios, expresada en su Palabra, y vivir poniendo todo nuestro empeño para hacer realidad los deseos del corazón de nuestro Señor y Salvador.

Su gracia nos ayude para hacer así y traer mayor gloria a su nombre.

Isaí Rodríguez Ruiz