En su reposo. 29/09/2022. T22. E21.
"Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor".
Hechos 21:14
Voluntad divina
¡Qué difícil es conocer la voluntad de Dios!
Pero todavía más difícil es obedecerla.
Pablo recibía por todas partes indicaciones sobre lo que vendría. ¿Eran indicios para que se alejara?, ¿o sólo una forma de preparar su corazón para las tribulaciones que experimentaría?
¿Se equivocó Pablo al insistir en ir Jerusalén a pesar de las advertencias? ¿Hubiera podido evitar la cárcel y todas las dificultades que enfrentó?
La expresión de todos los que rodeaban a Pablo en aquel momento, parece más una expresión de desconsuelo, de desilusión y resignación.
"Que pase lo que tenga que pasar". Esa parece ser la conclusión después de porfiar con el apóstol para que no viajara a Jerusalén.
Bajo condiciones naturales, podrían dejarse las cosas al azar; pero Dios estaba en el asunto, y con Dios nada es al azar.
Su voluntad es perfecta, precisa, y positiva.
Él siempre tiene un Plan para cada situación que atravesamos, incluyendo los posibles factores de las decisiones humanas.
Entonces, no es resignación, es sumisión.
No es desventura o desconcierto. Es esperanza y certeza.
Dios tiene el control.
Dijeran lo que dijeran, e hiciera Pablo lo que hiciera, se haría la voluntad de Señor en aquella situación.
¿Por qué?
Porque ellos así lo habían decidido cuando rindieron sus deseos ante el deseo superior de Dios para sus vidas.
Es decir, ellos sabían que en medio de su preocupación por las advertencias proféticas, y de su tristeza por la decisión de Pablo de continuar su viaje, había la certeza de que Dios haría su voluntad por encima de la de ellos y de la de Pablo; por la simple razón de que ellos le habían rendido su vida y voluntad a Dios y estaban dispuestos a dejar que él tomara el control de aquella situación..
Nada sucedería sin la voluntad de Dios.
Un ejemplo digno de imitar por la iglesia de todos los tiempos.
Rindámonos así al Señor y esperemos que él haga su perfecta voluntad sobre nuestras vidas.
Su nombre sea glorificado por siempre.
Isaí Rodríguez Ruiz