En su reposo. 29/10/2022. T23. E19.
"Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo".
Job 19:25
Yo sé
La certeza de Job brilla como una estrella en la oscuridad de su condición.
El capítulo está lleno de comentarios negativos sobre su situación y su futuro.
Y de repente, en medio de tan terrible realidad, de la nada, sin esperarlo, Job dice que no solo sabe todo eso que está viviendo y sufriendo.
Sabe algunas cosas más.. Las sabe con certeza, sin un gramo de duda.
Él sabe que:
Mi Redentor vive.
Lo llamó suyo, le pertenece, lo ha hecho suyo por fe. Le llama Redentor, no solo es su Dios, alguien superior a quien adorar por motivo de su superioridad, lo llama Redentor para señalar la relación que tiene con él. Es más que solo un Dios, o el Dios, es su Dios; y no es pasivo o frío, es redentor; es decir, está ahí para rescatarlo, redimirlo, darle vida, porque él está vivo.
Que se levantará sobre el polvo.
Y este Dios, propio, redentor, vivo, se levantará, actuará, no quedará cruzado de brazos. Dejará su trono y se moverá a nuestro favor. Al mover de sus pies el polvo se agitará, como muestra de su fuerza y poder.
En mi carne he de ver a Dios, dice Job.
El resultado de este accionar del Redentor es impresionante. Job dedica algunas expresiones para explicarlo.
Esa carne llagada, que se pudre y se cae a pedazos, de alguna manera, inexplicable para Job y aún para nosotros, esa carne verá a Dios.
Al cual veré por mi mismo.
No será nadie más. No será la experiencia de otro, no será "otro" Job, sublimado o "elevado". Él mismo, su esencia, su persona, su ser entero, ha de ver a Dios directamente.
Mi ojos lo verán y no otro.
Esos ojos vidriosos, cansados de tanto llorar, esos mismos ojos contemplarán la grandeza del Dios a quien adora y en quien confía.
Semejante declaración es tan superior, que teológicamente se adelante cientos de años, al mirar por fe la resurrección de los muertos narrada con claridad en el Nuevo Testamento.
Pero lo más sorprendente no es su visión teológica, sino que todo eso lo hace desde aquel lugar de dolor en que se sentaba a sufrir las llagas, el ardor y la miseria en la que se encontraba.
Job expresa: "Aunque mi corazón desfallece dentro de mí".
¿Cómo puede alguien preservar su fe y visión doctrinal tan cristalina y firme?
Está destrozado, su mundo se ha caído a pedazos, no hay nada que le muestre un poco de misericordia, y aun así sigue creyendo y confiando en Dios, al grado de estar completamente seguro, que incluso si Dios le hiciere morir, él verá al Señor con esa misma carne que ahora está enferma.
Que nuestra doctrina sea así de clara y correcta, pero que nuestra fe crezca a la par, fortaleciéndonos ante cualquier adversidad que enfrentemos.
Isaí Rodríguez Ruiz