En su reposo. 11/03/2023. T24. E91.
"Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre".
Sal. 91:14
Yo, tú, él
El salmo 91 es uno de los más famosos de toda la Biblia.
Destaca su belleza literaria, sus promesas maravillosas y su descripción del impresionandte Dios que nos cuida.
Y en el proceso es posible descubrir la participación de tres personas en el salmo.
Primero está él.
Hay un persona, el narrador, el que escribe el salmo, el que describe a Dios, el que describe a la clase de hombre que recibe los beneficios del cuidado y las promesas de Dios.
Este personaje del salmo es el que disfruta viendo a Dios actuar, siendo testigo de su poder y maravillas a favor del hombre.
Luego está el tú, ese hombre, esa mujer, ese hijo de Dios que es el objeto de su amor.
El salmo discurre casi en su totalidad en una descripción de parte del autor de lo que Dios puede y quiere hacer por ti.
Él parece saber todo lo que tú necesitas de Dios.
Pero luego, de manera espontánea, casi abrupta, el versículo 14 interrumpe el discurso de él para hacerse oír directamente la voz de Dios.
Yo haré, yo oiré, yo.
Dios irrumpe en el salmo como diciendo:
"Todo lo que él te dice sobre mí es verdad, pero todavía hay más, y tú puedes experimentar todo lo que yo tengo para ofrecerte".
Es emocionante conocer a Dios, y compartir a los demás lo que sabemos acerca de él, pero es todavía más glorioso que Dios mismo se presente ante la vida del hombre y le demuestre que sus promesas son reales y que sus bendiciones están al alcance de todo aquel que esté dispuesto a habitar y morar bajo su cobertura.
Su gracia nos bendiga.
Isaí Rodríguez Ruiz