Mizpa y Tabor quizá fueron lugares importantes en el culto a Baal. Los líderes seguramente alentaban a la gente a ir a pecar a esos lugares. Como sus líderes civiles y religiosos eran irremediablemente corruptos, el pueblo de Israel estaba en problema. Buscaban a los líderes para que los guiara, y debieron haberlos encontrado. En la actualidad podemos escoger a nuestros líderes, pero todavía debemos tener cuidado de ver si nos están acercando o alejando de Dios.