Estoy desde el día martes retenida en el Hotel Presidente. Ninguna autoridad, ni de la ciudad, de la provincia ni de la nación reconoce responsabilidad sobre la situación. Ofrecimos pagar los estudios y no lo aceptan. La comida es paupérrima y escasa.
Mis amigas me acercan ropa y les abren y revisan las valijas. Si salgo del Hotel nos amenazan con el inicio de una causa penal.
El hotel está lleno de gente en las mismas condiciones.
Yo saturo perfectamente y vivo sola, sin embargo no puedo salir.