• Las plagas parecen evocar especialmente experiencias primarias difíciles, que presentan un nuevo desafío a nuestra consciencia: una subversión de la confianza en el orden del mundo que sacude nuestra seguridad existencial. El mundo a nuestro alrededor se transforma en ajeno y amenazante.
• Las religiones, incluyendo la judía, aseguraron a los seres humanos que el mundo está ordenado y organizado.