En el año 1389, en la península Balcánica, en la región de Kosovo se libró la decisiva batalla de Kosovo Polje, en la que los turcos otomanos derrotaron a los serbios, que sin embargo, opusieron una fuerte resistencia hasta que en el 1459, con la toma de Smederevo, ubicada al este de la actual ciudad de Belgrado, el Imperio Otomano consolidó su hegemonía sobre Serbia, que se prolongó por casi cuatro siglos, hasta que en 1817, con la ayuda del Imperio Zarista, alcanzó primero el status de Principado con su propia Asamblea, pero bajo la soberanía del Sultán.