Ina Vanooteghem y Manuel Palma son educadores y fundadores de Casita de Barro, un espacio en San Jerónimo Tecuanipan donde se gestan modelos participativos de vida sustentable. Según lo que puede inferirse en los relatos de Julio Cortázar, los cronopios son criaturas idealistas, sensibles y poco convencionales. Ina y Manuel encajan en esa descripción.